6 de octubre de 2012

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS I - EL SEÑOR LLEGA, (Gonzalo Torrente Ballester)



Cuando a Cela le dieron la noticia de que había conseguido el Nobel de Literatura, las alternativas que modestamente propuso como más acertadas fueron Delibes y Torrente Ballester. Por algo sería.

En el primer volumen de la trilogía Los gozos y las sombras, El señor llega, se disecciona la vida de una pequeña localidad gallega, analogía de la España de los años treinta. Años treinta, Reconquista o Siglo de Oro, cuando de heder se trata, todos desprenden el mismo tufillo que hoy se respira. Siempre se repiten las mismas pautas de abuso, de cobardía, de sometimiento, de hipocresía, de ignorancia, de manipulación…
No hay nada como leer a los clásicos (Torrente Ballester, verbigracia). Hoy se escriben multitud de novelas como esta, pero nada es igual. Así, nos encontramos con verdaderos tochos que sólo arañan la superficie, con personajes planos y de escasa enjundia. Porque autores del calibre de Alejo Carpentier, José María Gironella, Torrente Ballester, Múgica Laínez y muchos otros, a pesar de lo dispar de su escritura, soportan sus historias sobre un lecho de cultura inalcanzable para la inmensa mayoría de autores actuales. Y es que hoy se debe escribir diferente porque, efectivamente, nada es igual. Precisamente por eso no hay que emular al que lo borda: se corre el riesgo de quedar en evidencia, a pesar de los minutos de televisión o los artículos de prensa que la editorial compre para promocionar el libraco.

Pueblanueva del Conde es el lugar donde se desarrolla la trama, el pequeño pueblo gallego. Un discreto, casi imperceptible, narrador omnisciente nos expone las muchas vergüenzas y pocas virtudes de sus habitantes, amplia gama del escalafón social de principios de siglo XX. Valores de la época, agravados con mucho de pesimismo, provincianismo y la corrupción como sustituto del contrato social ansiado por Rousseau. Vamos, igual que hoy.

Los mismos actores:
El poder político-empresarial (me niego a separarlos porque son lo mismo si se habla de corrupción). Para colmo el señorito explotador, dueño de los astilleros, señor feudal que ejerce el derecho de pernada con la aceptación de los vasallos, burgueses o campesinos, es un señorito socialista. Genial, inconmensurable. Alegoría perfecta de gran parte de la actual clase sociopolítica de los países occidentales. ¿Hemos cambiado en algo cuando un “explotador capitalista” que circula en su deportivo descapotable deja de ser despreciable si tan solo conduce con el puño en alto y lleva un pañuelo palestino al cuello?
La jerarquía clerical. Mitras y adláteres dedicados al engrandecimiento material de su “obra”, reptando entre la oligarquía y el poder, callando cuando no se debe y actuando como titiriteros al mando de sus marionetas. Y unos creyentes que no se enteran de la misa la media. ¿No les suena?
Una burguesía cobarde y perezosa que fuerza la sonrisa ante el poder y justifica lo injustificable mientras mantenga su cómodo nivel de vida. Eso sí, dando lecciones de moralidad y ética. ¿A que resulta familiar?
Y por último unos campesinos y proletarios, que venden su dignidad, su alma y su familia a cambio de un bienestar hipotecado en forma de limosna del poder. A mí todo esto me suena.

Por otro lado, Torrente Ballester perfila los personajes de manera genial. Va exponiendo sus caracteres a lo largo de la narración. Así el lector, sin percibirlo, acaba conociendo hasta el más mínimo detalle de su vida interior. Porque las reflexiones de algunos personajes demuestran una precisión psicológica abrumadora y sirven para tejer el entramado de los intereses y deseos que forman la convivencia en Pueblanueva del Conde.

El ritmo de la historia, el mismo que marcan el comportamiento y los actos de los personajes, es pausado, no lento pero sí relajado: camino, no hay prisa por dar el otro paso, ya vendrá cuando toque. Aplatanamiento con gaita. Ritmo Malibú con orvallo.

A pesar de que el final de la novela queda claramente a la espera de continuación, por sí sola merecería ser leída.

10 comentarios:

  1. Hola Arreco:

    Me alegro de tu vuelta, ya se te echaba de menos.

    Alguna vez he pensado leer este libro, que lo leyó mi padre, y creo que debe estar por casa. A ver si me pongo con alguno de Baroja o Galdós, que me apetece por leer algún clásico español.

    saludos

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  2. Es cierto que ahora tenemos muy poca cultura y que somos víctimas y actores de una sociedad de dinero, y con internet conectándolo todo, todos nos llamamos escritores o lo que seamos.
    "Luces de Bohemia" también es el reflejo de nuestra actual realidad, ¡admirables aquellas generaciones¡
    Saludos

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  3. Saludos, Arrecogiendobellotas.

    Me alegra que hayas disfrutado con este libro pues me da ánimos, hace tiempo que vengo pensando dedicarle una temporadita a Torrente Ballester. Será en 2013.

    A seguir bien.

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  4. Torrente es un must, incomprensiblemente arrinconado en las estanterías de las librerías españolas donde tanto estiiercol (y tan caro) se vende.
    Un saludo.

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  5. Leí esta saga muy joven, adolescente, y la imagen que pervivió en mí fue la de una España terrible, descorazonadora, miserable y, como bien dices, leeeenta. Sentía que no tenía nada que ver con mi sociedad y mi vida de entonces, pero ahora que recuerdo esa imagen coincido en que es por desgracia tremendamente actual, la España de siempre vamos. También vigente más que nunca Luces de bohemia, por supuesto. O claramente Baroja, como recuerda David. Cierto que habría que volver a ese realismo (tan sucio como el que más) para entender algunas cosas de ahora.
    Saludos

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  6. No sé si a estas alturas habrás leído la trilogía completa, que es una auténtica gozada. Yo la leí hace pocos años, y me cautivó, qué grande Torrente...

    Saludos.

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  7. En mi modesta opinión un buen escritor/a tiene que beber en la cultura adquirida y en la fuente de la experiencia. Hay que hacer creer la historia.
    La fuente de la cultura, seamos realistas, no estaba al alcance de todos en la época de Torrente, y ahora tampoco.
    A mi me parece,Torrente, un buen observador de la sociedad. Y en esta obra lo demuestra con creces.
    Saludos.

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  8. lei esta saga animada por la serie de televisión, que no se si recordareis, pero era muy buena, o al menos yo la recuerdo así. Las novelas magníficas claro!

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    Respuestas
    1. La serie de televisión, en efecto, es buenísima. Los actores y el guión están insuperables.

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  9. Me alegro de leer una reseña como ésta. Yo soy una incondicional de Don Gonzalo. Seguramente mañana comience Off-Side. Llevo una lista de libros que han sido un fracaso y me voy de cabeza a los escritores consagrados. Tengo la sensación de estar perdiendo el dinero y el tiempo y gran parte de la literatura actual, que no toda.

    Y la serie de televisión fue expectacular, con la lluvia fuera golpeando los cristales...

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