9 de marzo de 2012

MI SUICIDIO (Henri Roorda)


Henri Roorda nació en Lucerna, en 1870. Fue profesor de matemáticas y ensayista de cierto renombre en su época. Mi suicidio es un librito de cincuenta y ocho páginas en el que explica los motivos que le llevaron a quitarse la vida en noviembre de 1925.

En fin, los hay que sienten la insuperable necesidad de suicidarse cuando llevan escritas miles de páginas sobre lo divino y lo humano y los hay, como Roorda, que se suicidan por motivos puramente materialistas, lo que no da para mucha literatura, tal vez para cincuenta y ocho páginas.
No quiero parecer irrespetuoso. El suicidio es algo tremendamente doloroso y toma un aspecto más tétrico cuando alguien intenta explicar los motivos de manera cuerda e inteligente.

«Pero escribo este último librito para explicarme. Y lo hago también para protestar de antemano contra la severidad con la que seré juzgado. Siento la necesidad de defender al Individuo egoísta frente a las exigencias de la Moral

Efectivamente Roorda intenta justificarse con argumentos livianos, superfluos, materialistas, como ya dije. Bien sabe que merece ser juzgado no con mucha benevolencia, en el mejor de los casos. Puestos en lo peor, podría no ser leído y ser ignorado. Contra la severidad en el juicio sólo puede esgrimir el egoísmo como derecho supremo para acabar con la vida propia. Eso es hacer trampa.

«Mi suicidio será severamente juzgado. Pero ya que considero que en su inmensa mayoría los hombres son seres mediocres y poco inteligentes, ¿qué importancia debo conceder a la opinión pública?»

Con independencia del desprecio que quien suscribe pudiera merecerle a Henri Roorda, lo más impresionante de este libro es sentir en sus páginas la convicción del autor de que no hay alternativa al suicidio, la absoluta seguridad con que se enfrenta al desenlace.
Sin entrar en pormenores psicológicos, lo cierto es que cualquiera que deje rastro escrito de los motivos que le mueven a cometer suicidio, se arriesga a descubrir ante los demás la depresión y las carencias afectivas que lo han llevado a tomar esa decisión irrevocable.

Tal vez el lector esperase algo de romanticismo, algo poético previo a la despedida definitiva. Pero Roorda es pragmático, fiel a la más fría realidad. Es honesto, hay que reconocerlo. Los motivos que suelen llevar al suicidio pueden ser muy egoístas.

«Algunos amigos han venido de nuevo a ofrecerme ayuda y curación. Los he rechazado pues sé muy bien que nada podría librarme de los deseos, de las imágenes y de los pensamientos que ocupan mi espíritu desde hace cuarenta años.»

3 comentarios:

  1. Me dan un poco de grima, la verdad, los suicidas premeditados. No digo que sea mal libro, digo que me dan grima, demuestran que en el fondo, queriendo ser tan excelsos que estan por encima del mal y del bien y que no soportan la tontería común, en el fondo son unos superficiales que todavía creen que cuando la palmen luego va a ir el resto del mundo a pedirles disculpas...

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  2. Oh, cuanto me alegro de saber que has leido este libro, para mi es una auténtica joya. A mi siempre me ha interesado el tema del suicidio y la verdad es que he leido bastantes libros que tratan el tema, pero este en particular me encantó por la forma que va explicando paso a paso sus motivos.

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