30 de abril de 2011

Hoy ha muerto Ernesto Sábato

20 de abril de 2011

LA CASA DE LAS BELLAS DURMIENTES (Yasunari Kawabata)


Yasunari Kawabata nació en Osaka, en 1899. Se licenció en la carrera de Literatura japonesa por la Universidad de Tokio. Yukio Mishima fue su discípulo, además de gran amigo, con quien mantuvo contacto hasta la muerte de éste. En 1972, cuatro años después de recibir el Nobel de Literatura, muere de manera extraña. Sus biógrafos y estudiosos parecen coincidir en el suicidio como causa de su muerte, aunque su viuda y demás familiares nunca admitieron tal posibilidad.
Hace tiempo leí de este autor Lo bello y lo triste, que me gustó bastante. Así que, aún teniendo en casa demasiadas lecturas pendientes, no pude evitar coger de la biblioteca pública este libro. Unas doscientas páginas. Pensé que iba a leer una novela, pero se trata más bien de un relato largo que comparte edición con otros dos cuentos del autor.
En La casa de las bellas durmientes Kawabata nos cuenta una historia extraña. Lo que parece una clara muestra de satirismo más que estomagante, se transforma en una cota desde la que se otea el inevitable final de la existencia humana, lento y cruel, que el autor, de manera muy pesimista, muestra como una transfiguración del hombre en no hombre, en algo repelente, feo, inservible: en un anciano.
Se nos expone el intento de retardar el final ineludible a través del contacto con la mujer joven, aunque sea mediante una relación bastarda. Y se nos muestra el patetismo de la condición humana, el propósito de retardar la muerte mediante la memoria, que es volver a vivir lo ya pasado.
Al final la muerte, efectivamente, se hace presente. Pero la muerte tiene la misma cara para todos, sin excepción.

12 de abril de 2011

EL HACEDOR DE SILENCIO (Antonio di Benedetto)


El hacedor de silencio”, me gusta el título con que Plaza y Janés publicó esta novela. No obstante, hay que reconocer que tal vez sea más acorde con el contenido, el título (más hispanoamericano) de la primera edición: “El silenciero”.
Estructurada en cortos pasajes y con apenas doscientas páginas, es un libro que se lee sin esfuerzo.
Di Benedetto continua con su kafkiana fijación por lo absurdo. En esta ocasión el comportamiento humano, revestido de absoluta normalidad, de un razonamiento aparentemente cabal, se pone en evidencia de tal modo que se muestra como la causa de ridículas situaciones y de fatales desenlaces.
Nuevamente la atrayente prosa de di Benedetto enriquece la sencilla historia, una trama con pocos personajes, que se mueven en un pequeño círculo de relaciones y paisajes que conforman sus vivencias.
El hacedor de silencio” da muestras claras de que quien escribe no es un autor más. Di Benedetto, a medida que se lee, va dejando una estela apenas perceptible, que provoca en el lector una confusa sensación que le hace creer que por fin conoce las respuestas.
Detalles que me parecieron geniales en McCarthy resulta que ya estaban en una pequeña novela publicada hace más de cuarenta años. Tristemente para él, di Benedetto escribía en español, pecado imperdonable en nuestro mundo hispano, que del anglosajón coge a toneladas desperdicios y retales inservibles.
«Besarión ha venido. Mi madre no sabe si permitirle que me vea en cama y magullado. Lo deja en la vereda y viene a consultarme. Que pase.
Pasa.
»
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