5 de septiembre de 2011

VIDAS ELEVADAS, de Miguel Baquero


Miguel Baquero es un bloguero de éxito. Soy uno de sus lectores habituales, me gusta cómo enfoca los temas que trata y su sentido del humor. Me cae bien, por eso decidí apoyar su trabajo comprando su última novela.

Si se paran a pensar y hacen la cuenta, verán la cantidad de gente “importante” que se cruza diariamente en su camino. En lo que a mí respecta, me puedo encontrar a estas personas en multitud de lugares: en el ascensor del trabajo, cuando paro a repostar en una gasolinera, visitando un museo, cenando en un restaurante… En casi todas partes encuentro gente con cara de eso, de ser muy “importante”. Rostros preocupados que imitan una severa concentración, que pretenden parecer serios.

Miguel Baquero retrata tres tipos de personaje “importante”, adheridos los tres al mundo literario que, al ser cada vez más mundillo, permite la incubación de parásitos cuya incapacidad aumenta en el tiempo exponencialmente, con independencia de su “importancia”.

En Vidas elevadas se alternan momentos hilarantes con situaciones que provocan vergüenza ajena, hastío, pena o ternura.

«Víctor de Pingarrón, el famoso poeta, irrumpió en el panorama de la poesía allá por 1999, coincidiendo con el temido efecto 2000 que aquel año tenía alarmada a la población del globo. Una alarma que él, Pingarrón, en buena medida, contribuyó a incrementar con su primer poemario: “Ojo conmigo”, un libro que causó mucho pasmo y mucho sobrecogimiento entre los lectores de poesía que, por desgracia o por suerte, en España son pocos.»

A pesar de las altas cotas artísticas que supuestamente emanan de cada uno de sus actos, esta gente no hace otra cosa que gastar la mayor parte de sus energías en esquivar todo lo mundano que les rodea, sin darse cuenta que ello no es más que el reflejo de la mediocridad en que se desenvuelven. Hasta tal punto alcanza su inutilidad que poco menos consiguen hacer de la poesía recitada algo proscrito en el pueblo de Mazabuches.

De la importancia de los personajes de la cultura, Baquero pasa a los potentados magos de la industria cultural. Aquellos que dictan los dogmas y propagan el conocimiento y el saber por todos los lugares de la geografía… Eso sí, con suculentas subvenciones de los distintos estamentos públicos. (¡Gran mundo, insondable, este de las subvenciones a los eventos culturales!) A estos señores siguen las personas “importantes”, que tildan de imbécil a quien tenga criterio propio sin ser conscientes de la imagen que dan de sí mismos.

«Asomado a la barandilla de la casa consistorial, el alcalde contempla toda aquella actividad artística con cierta perplejidad. Él siempre había admirado el hecho cultural y se había rendido sin paliativo alguno a las grandes obras de los grandes artistas. A consecuencia de ello miraba con enorme respeto a quienes se dedicaban al arte, sobre todo a quienes, como Lucio Valverde, conseguían triunfar en él; estaba absolutamente convencido de que eran hombres de un nivel superior, gente que se movía en la excelencia indiscutible y cercana al milagro. Del mismo modo respetaba a los críticos artísticos de peso, esto es, a los críticos célebres, a los que escribían en medios importantes: era sin duda, gente erudita, preparada, capaz; tipos que se habían estado preparando toda la vida para participar en ese gran, eterno y maravilloso prodigio que es la creación artística

Vidas elevadas da la impresión de estar narrado en un lenguaje antiguo, muy de principios del siglo XX, tal vez como descarado homenaje a Cansinos Assens.

3 comentarios:

  1. Vuelvo de vacaciones y me encuentro con esto. Tío, no sé qué decir más que darte todas las gracias del mundo y mandarte un fuerte abrazo. Es un verdadero honor ser reseñado por Arrecogiendobellotas

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  2. La obra de Miguel Baquero es admirable por ese estilo propio, en el que coinciden el humor y la crítica, con el que nos va mostrando lo absurdo de este mundo oblongo en el que nos ha tocado vivir. Y también lo es que su autor haya logrado publicar al margen de las grandes editoriales y de los cauces habituales de distribución. Es una suerte que, en un panorama literario como el actual, podamos disfrutar de lo que escribe un autor como él.

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  3. Miguel, con la intención de ser breve y no almibarar el lugar con lanzamientos florales, te diré que el honor ha sido mío y que me he divertido mucho leyendo tu novela.
    Por otro lado, firmaría el comentario de Antonio.

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