14 de julio de 2011

CIUDADES DE LA LLANURA (Cormac McCarthy)


Termino la trilogía de la frontera con Ciudades de la llanura.
He dejado transcurrir demasiado tiempo entre las lecturas de cada novela de esta serie. Por mi experiencia puedo asegurar que lo ideal es leerlas de manera consecutiva porque si bien entre la primera y segunda novelas no hay un hilo conductor, ambas convergen en la tercera.
Dicho lo anterior, es lógico deducir que los libros primero y segundo de la trilogía pueden leerse de manera independiente, sin embargo el tercero conlleva mayor entendimiento si su lectura ha sido continuación inmediata de los otros dos.

Es este un escritor que me gusta. A pesar de contar historias de extraordinaria dureza, deja traslucir una sensibilidad muy primaria y, por ello, sobrecogedora. Además su escritura, por el tono de la narración, arrastra de modo imperceptible cierta melancolía, inevitablemente poética. En ocasiones, leyendo a este autor no puedo evitar acordarme de Alfonso Grosso, mi escritor favorito. Tal vez por eso me atrae tanto Cormac McCarthy.
Descripciones creíbles de situaciones extremas que rara vez puede experimentar el lector. Se agradece que a pesar de la dureza, se muestre el dolor como algo feo, cruel, injusto, insoportable. Como lo que es. Nada de aspavientos, ni poses dramáticas con gestos y manos crispadas. Mccarthy recrea el ambiente con tal dominio que un «Dios mío» es suficiente para transmitir de manera estremecedora el dolor inconsolable del protagonista.

«Un hombre bajaba por la carretera conduciendo un asno cargado hasta arriba de leña. A lo lejos las campanas habían empezado a doblar. El hombre le sonrió con una sonrisa astuta. Como si ambos compartieran un secreto, el hombre y él. Algo sobre la vejez y la juventud y sobre sus reclamaciones, y lo justo de éstas. Y sobre lo que pudiera reclamárseles a ellos. El mundo pasado, el mundo por venir. Su transitoriedad común. Y por encima de todo el profundo conocimiento de que belleza y pérdida son una misma cosa.»

El final cierra la trilogía de la frontera con la desaparición del mundo que dio nacimiento a los protagonistas, décadas después del final de la historia.

Termina la lectura con esta dedicatoria:
«I will be your child to hold
And you be me when I am old
The world grows cold
The heathen rage
The story’s told
Turn the page
»

8 comentarios:

  1. Me anoto a este autor, de momento llevo retraso con las lecturas acumuladas pero algún día llegará el momento propicio. Parece muy interesante.

    Un abrazo!!

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  2. Solo he leído de él La carretera, pero entiendo ese naturalismo espeluznante al que te refieres.

    Me apunto esta trilogía.

    Saludos.

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  3. Cormac McCarthy es, sin lugar a dudas, uno de los mejores escritores actuales, si no el mejor. He leído su obra completa varias veces y en los años que me queden de vida volveré a sus páginas como quien vuelve a su primer hogar a través de un viejo, añorado y conocido camino. Su obra maestra es "Meridiano se sangre". No me canso de aconsejarla a amigos y alumnos y, la verdad, pocos han sido quienes se han atrevido a recorrer por completo ese sanguinario meridiano. Me pareció una terrible injusticia, ridícula hasta lo grotesco, que el último premio Nobel de literatura se lo dieran a quien se lo dieron. Lo único objetable para no dárselo a McCarthy es que no ha escrito muchas obras. Pero tampoco Cervantes escribió demasiadas y sólo por su Quijote ya hubiera merecido todos los premios literarios que se dan en nuestros días.

    Un cordial saludo

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  4. Lo cierto es que es un gran escritor. Cuesta conectar con su estilo, pero una vez que lo haces descubres que es alguien que tiene cosas que decir

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  5. Por la razon que encabeza este blog..."debemos elegir bien nuestras lecturas" recomiendo encarecidamente a este escritor. Como Carlos, he leido toda su obra, y por dos veces me ha pasado lo que nunca antes: acabar el libro y conforme terminaba la ultima pagina volver otra vez a la primera y empezar de nuevo.Dos veces: con "La carretera" y con-una vez mas de acuerdo con Carlos-su obra maestra "Meridiano de Sangre".Esta novela es excepcional, no se donde lei que en las 20 primeras paginas pasaban mas cosas que en 20 novelas al uso, y no solo lo que pasa, sino ¡como se narra lo que pasa!.
    Saludos....Felipe

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  6. Tomo la palabra para agradecer vuestra participación en el blog, pero sobre todo para comentarle a Felipe que en mi reseña de Meridiano de sangre, escribo algo parecido a lo que él recuerda haber leído en algún lugar. No pretendo ser original pero puedo asegurar que lo escribí sin ser consciente de que ya se había dicho algo tan parecido.
    En fin, lo que importa: que McCarthy es uno de los mejores autores que pueden leerse en la actualidad. La profunda impresión que me causó La carretera, hace que la valore una milésima más que Meridiano de sangre, tan impactante como la anterior, que fue mi segunda lectura de este autor.

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  7. Siempre es un placer saber que quedan buenas lecturas por abordar. La Carretera, El guardián del vergel y No es país para viejos me dejaron ese regusto de contar los libros de este autor que me quedan por leer, como el niño que cuenta sus caramelos. Cada lectura de Mac Carthy es una experiencia vital no exenta de cierta angustia; algo similar a aquellos sueños en los que percibes con detalle la inminencia de algún peligro del que quieres huir corriendo, entoces sientes que tu cuerpo responde con una lentitud angustiosa, que tus pasos no te hacen avanzar y la deseperación y la impotencia te atenazan. El alivio llega al despertar. Del mismo modo,al leer a Mac Carthy he de buscar aire, cerrar el libro, aspirar hondo y disfrutar con media sonrisa de la habilidad con que te arrebata el ánimo este tío, este genio.

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  8. "Javier Marías, preguntado por si él era candidato al Nobel, respondió que si alguien merecía ese galardón era Cormac McCarthy". Tomo esta cita de una página de la que me ha pasado aviso el sistema de alerta de Google. Y la traigo aquí para demostrar mi inocencia ante una posible acusación de locura o de fanatismo literario, si es que existe tal cosa. Siempre reconforta, en este país culturalmente desértico, encontrar personas que opinan, en materia de literatura en este caso, como uno mismo. Tan valiosa es la opinión de Felipe, a quien confieso que me pasó lo mismo que a él con Meridiano de Sangre, que la de Marías, escritor que me agradó hace mucho tiempo pero que al cabo me cayó en el olvido. Comparto con todos vosotros la opinión de que no sólo es lo cuenta sino cómo lo cuenta. Un escritor, en primer lugar, ha de tener algo que decir, algo que contar; luego ha de tener lo que yo humildemente llamo talento literario, es decir, el don de que se le ocurra decir las cosas de un modo insólito, conciso y poético. Ha sido un placer conoceros a todos y compartir con vosotros esta pasión por McCarthy: un placer pasar unos momentos a la sombra de una palmera junto al agua fresca de un oasis.
    Afectuosamente,
    Carlos

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