19 de enero de 2011

LIBRO DE RÉQUIEMS, de Mauricio Wiesenthal


Mauricio Wiesenthal es un señor de perilla cana y cabellera rubia, de capa con esclavina, de capa española. Escritor de pluma, tintero y papel Galgo. De coche Morgan y vivienda señorial. Nació en Barcelona, en 1943. Tiene publicada una variada obra.
En Libro de réquiems, de la mano de Wiesenthal viajamos desde Moscú a Cádiz, pasando por Viena, Venecia o París, entre otras ciudades. Las vidas de personajes como Zweig, Rilke, Casanova, Tolstoi o Wilde, además de muchos otros, se esbozan en este libro, de ligera lectura y gruesa presencia.
Ciudades, fincas, hostales y hoteles, casas o buhardillas. Lugares en los que personajes de la cultura del siglo XX, son fotografiados, narrados, por Wiesenthal desde un prisma muy personal y sugerente, plasmando un particular retrato de sus vidas.
Mauricio Wiesenthal es un señor que me provoca simpatía. Me cae bien. Un hombre de cultura vasta que dedica mucho esfuerzo a la añoranza de épocas perdidas, que intenta transmitir, incluso, con el testimonio de su propia forma de vivir.
Tal vez haya sido el momento de la lectura, pero, siendo honesto, debo decir que personalmente no he llegado a percibir, a sentir, las emociones que esperaba de un libro como este. Esperaba que Libro de réquiems transmitiera sentimientos que dejaran una hendidura en el lector. No ha sido así.
Libro de réquiems es un libro de ratos. Un libro de terraza y café. Libro de mesilla de noche. Para leer sin prisas. Lectura de descanso y disfrute.

8 comentarios:

  1. Magnífico, maravilloso, soberbio.
    Leí El snobismo de las golondrinas y quede encantada, entonces quise más y me puse con este,luego compré otro y también maravilloso.
    Qué alegria me da ver esta reseña.

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  2. Me encantan esos buenos libros, pero de apariencia intrascendente, que igual adquieren valor, de pronto, para el lector y se acuerda de ellos años después

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  3. Me ha encantado tu reseña, de verdad. Me puso la media sonrisa en la cara con el primer párrafo y me ha durado hasta el final. Anoto el libro. Gracias por la reseña.
    Un beso,

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  4. No todo tienen por que ser obras maestras, a veces se le coje carino a un libro que nos ha hecho disfrutar en momentos relajados, y a eso contribuye la simpatia que se siente hacia el autor, que inevitablemente va a caernos aun mejor despues de esa placentera lectura.
    Un saludo.

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  5. ("coger", no "cojer"; en fin, que tenia razon Vargas Llosa...)

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  6. Tiene buena pinta, conozco a este autor, pero este libro en concreto no. Le echo el ojo, gracias ;-)

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  7. La predicción es difícilmente un arte; se trata, más bien, de una forma premonitoria del error. A despecho de esta aseveración, creo que es posible aventurar que esta época será recordada como aquélla que nos ofreció una literatura frágil. Si la profusa novela del siglo XIX narró el apogeo y la disgregación de la alta burguesía, la tentación hacia la brevedad del XX el caótico ascenso y el derrocamiento de la esperanza, y la delgadez intelectual del mismo siglo la conversión del hombre de letras en relacionista público y del guía de turismo en escritor, la centuria iniciada hace poco relata la desintegración de las narraciones. La añeja dignidad que solían inspirar los libros merecía, hasta no hace mucho, una justificación; hoy ha devenido capricho, rito de pasaje o ceremonia de graduación. Si el mundo ha existido para llegar a ser un volumen, se infiere de allí que el lento desmoronamiento de la Cultura (la mayúscula es deliberada) no consiga ser narrada eficazmente en páginas lábiles.

    Quizás Wiesenthal constituya los restos de lo que ha sobrevivido de Sebald, quizás sea simplemente lo que el azar premió con la supervivencia. Carlyle opinaba que las obras humanas son deleznables, pero que su ejecución no lo es. Ignoramos qué excusa habrá imaginado el autor de "Los nuevos tintos españoles" y "Los mejores vinos y quesos de España" para emprender esta nueva tarea. También sospechamos que nuestro ardor por conocer esa justificación le es ajeno, y que nuestra inquisición nada le importa.

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  8. Quizás no sea una obra maestra pero creo el personaje lo es. Personalmente pienso que Wiesenthal es una de esas figuras poco reconocidas en nuestro país, a las que les falta el reconocimiento que merecen.

    Recientemente he descubierto también que es un gran amante del vino http://www.clubtorres.com/es/blog/21

    Un gran hombre sin duda cuya vida y obra merecen todos mis respetos

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