25 de octubre de 2010

TODO ARRASADO, TODO QUEMADO (Wells Tower)


Wells Tower, nació en Vancouver (Canadá) el año 1973 aunque desde pequeño vive en los Estados Unidos. Ha publicado sus relatos en diversos periódicos y revistas y ha ganado importantes premios.

Con el ascensor nació una experiencia sin parangón y una nueva forma de comunicación: las conversaciones de ascensor. Es decir, comunicarse con una o más personas compartiendo un ridículo espacio durante breve tiempo, sin tener posibilidad de rectificar la posición para recuperar la intimidad del aura.
Las conversaciones de ascensor se entablan porque las personas agrupadas, invadiéndose el espacio vital mínimo, se provocan cierto malestar. Hay que distender esa violenta situación y para ello se inicia una conversación sin un sentido claro, ni falta que hace. Pero se inicia con un motivo de fondo, que es el fundamento esencial de este tipo de charlas: importa un pimiento el interlocutor, importa un pimiento. No interesan ni su opinión ni su manera de ver las cosas. No interesan su cara, su ropa ni su vida. Sólo se desea que el cansino ascensor llegue de una vez al piso que se ha pulsado.
Esta reseña se sostiene sobre el mismo fundamento que las conversaciones de ascensor: el libro que se trata en esta entrada me importa muy poco. No me importan nada los temas que toca; me dan igual los paisajes y personajes de sus historias; no me interesa el lenguaje que usa y la técnica narrativa no muestra nada nuevo.

Ahora imaginen un lector perdido en la Casa del Libro. No tiene claro cual será su próxima lectura. Hojea libros para ver qué compra. Entre sus manos tiene Todo arrasado, todo quemado y en la primera página lee lo siguiente:
Bob Munroe se despertó boca abajo. Le dolía la mandíbula, los pájaros matutinos aullaban y tenía los calzoncillos bastante sucios.
Unas líneas más abajo:
Ahora estaba rodeado de migas: debajo del pecho desnudo, metidas en los pliegues sudorosos de los hombros y el cuello, aunque notaba que la más grande y la peor de todas la tenía dentro de la raja del culo, como si alguien hubiera disparado ahí una flecha de sílex.
¿Pájaros matutinos? Los pájaros sólo son. De todo el día. ¿Es el gallo un pájaro matutino?, ¿el gorrión?, ¿el mirlo? No sé de ningún pájaro que sea sólo de la mañana y caiga fulminado al llegar el mediodía. Y además no aúllan. No aúllan ni metafóricamente: cantan, ululan, pían, gorjean, incluso chillan… O, tal vez, algunos emitan unos horrendos sonidos que parecen aullidos.
¿Dentro de la raja del culo? Tufo a escritura de niñato que no escandaliza ni a las monjas. Se puede describir de modo más elegante y provocador, pero sobre todo de una forma más literaria.
En la primera página aúllan pájaros matutinos y nos planta de golpe una raja del culo. Peculiar uso del idioma que, con toda probabilidad, hará que el lector perdido no compre el libro. Es lo que yo hubiera hecho si no fuese porque es el elegido por el grupo de lectura que frecuento.
Comentado el detalle de la primera página, señalemos que Todo arrasado, todo quemado es un libro de cuentos.
Finales abiertos, temas cotidianos, incluso anodinos, cierta tensión, cortos desvíos de la trama para volver al hilo de la historia. Vamos, que se trata de otro autor que bebe de Carver, Salinger, Cheever...
Tower es un autor joven. Es legítimo imitar el estilo de los clásicos y hacerlo de forma correcta no es fácil. Espero que en el futuro escriba algo que me interese.

19 de octubre de 2010

GRANDES TIPOS (Josep Pla)


Inicio la lectura de Pla con este breve y agradable libro dedicado a personajes catalanes que han dejado huella en la vida cultural de su tiempo, algunos incluso una influencia enorme en las artes a nivel mundial.
Los personajes en cuestión son Arístides Maillol, Salvador Dalí, Isidre Nonell, Antonio Gaudí y Pau Casals.
Es fácil deducir que no se dedica a exponer una intrincada biografía de cada artista ni un sesudo estudio de su obra. No obstante, uno termina el libro con la impresión de que ha aprendido sobre ellos porque, en efecto, ha leído sobre sus vidas y sobre las peculiaridades e influencias artísticas de sus obras. Es curioso. Y es que Josep Pla toca levemente, lo justo, los aspectos típicos de cualquier biografía y se dedica a plasmar con detalle los asuntos más terrenales, los más cercanos a la vida de la persona, esos que despiertan el interés por conocer más de cerca a esos inaccesibles seres superiores.
El lenguaje de Pla embauca. Atrapa al lector con expresiones campesinas, llanas, pero de una profundidad intelectual y de una elegancia sólo asequibles a personas elegidas, dotadas para la escritura. Por fortuna, no se aprecia pérdida de calidad en la traducción del catalán al castellano; cosa lógica tratándose de dos lenguas que conviven desde hace siglos.
Ensayista y escritor de talla superior. Imprescindible.
Ya tengo preparada la que es considerada obra maestra de Pla, El cuaderno gris.

4 de octubre de 2010

TODO LO QUE MUERE (John Connolly)


John Conolly nació en Dublín, en 1968. Es columnista del Irish Times. Vive en Dublín pero pasa parte del año en Estados Unidos (esto en una contraportada de tu propia novela queda muy sofisticado, no he podido resistir copiarlo aquí.)
Hay títulos que deberían estar reservados para las obras maestras. Todo lo que muere es uno de ellos. Sacado de un verso de John Donne, es, de hecho, lo mejor de la novela. Si se añade que la fotografía de la portada es excelente y cumple muy bien su cometido, el libro como tal se convierte en un producto de consumo muy atractivo.

Todo lo que muere.
John Connolly
.
Título y nombre del autor encabezando una fotografía que transmite sobrecogimiento, un interrogante miedoso de lo que, imaginamos, podemos encontrar dentro.
Bien por la editorial. Tusquets.

Todo lo que muere es una novela policiaca. De detectives. Novela negra. Como quiera que se le llame al género en la actualidad.
No soy lector asiduo de novelas de género: vampiros, ciencia ficción, zombies, detectives, tapiceros… El caso es que desde hace tiempo tenía ganas de leer este libro, sin saber en absoluto de qué trataba.
Comienza la historia con un asesinato sanguinario y cruel en extremo. Continúa con un tiroteo a lo Bruce Willis en plenas facultades físicas y enganchamos con el detective Charlie Parker. No sé, no sé. Continúo leyendo.
El protagonista es un antiguo policía, cínico, temerario, que se lleva mejor con la gente del hampa que con los agentes del F.B.I. Es un señor que se hace acompañar por unos asesinos, muy simpáticos ellos, con los que el autor hace que nos encariñemos (porque los sesos desparramados de un malo no son tan desagradables de ver.)
La historia está narrada en primera persona, como los clásicos del género, con esporádicas analepsis que nos mantienen en el hilo de dos historias paralelas. Como no puede ser de otra manera, contribuyen al estilo narrativo las retorcidas metáforas propias de un detective solitario. Nada que se salga de lo común en este tipo de novelas.
La trama que monta Connolly no se puede negar que está muy elaborada. El autor no pretende en ningún momento inventar nada genial ni salirse del esquema clásico de la novela negra, sólo quiere contar una historia, algo truculenta, eso sí, que nos procure buenos ratos de lectura. Lo consigue.
Todo lo que muere es una novela recomendable para cualquier lector que quiera divertirse. Si el lector es aficionado al género policíaco no se arrepentirá de haber dedicado su tiempo de lectura a John Connolly.
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