25 de marzo de 2010

Por cierto, un año de blog.


Imgino que de pequeño me acordaba de mis cumpleaños, no tengo memoria de ello. He sido un niño normal y acordarse de su cumpleaños entra dentro del perfil de niño sin patologías dignas de mención. Pero ya de adulto, cada uno de mis cumpleaños los he recordado cuando a mediodía de la fecha en cuestión recibía en el trabajo la llamada telefónica de mi madre, felicitándome.
Sigo con la misma falta de memoria. Felicitando a quien se lo merece, recordé que el pasado tres de marzo, Atisbos cumplió un año de andadura.
Sirva esta entrada como simple constancia de un hecho sin trascendencia.

15 de marzo de 2010

BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA (Dai Sijie)


Dai Sijie es chino. Nació en 1954 en la provincia de Fujian. Por obra de Mao Zedong sufrió tres años de “reeducación agraria” en un pequeño poblado de la frontera con el Tibet.
En esta novela se cuentan cosas de chinos. Los chinos son unas personas que sufren mucho pero no se les nota. Siempre mantienen esa expresión entre risueña y desconfiada. En todo momento y circunstancia. Da igual lo que les ocurra.
Si están es sus cabales, deducirán sin esfuerzo que el párrafo que acaban de leer es una memez. Pues esa impresión puede quedarle al lector después de terminar las doscientas páginas de Balzac y la joven costurera china.
Un joven de dieciocho años que por la fuerza es separado de su familia y enviado a un mísero poblado campesino de la montaña, debería encontrarse mal, aunque sólo fuera un poco, al menos al principio de la “experiencia” debería mostrarse algo traumatizado. Sólo con pequeños detalles Dai Sijie deja ver la salvajada que significó la Revolución Cultural de Mao.
La novela no tiene consistencia, se deshace como un dulce de algodón. Dos chicos y una chica, jóvenes: el amor, la montaña, el sexo, el poblado y sus habitantes, el cine, la pasión por los libros, la ciudad, la opresión política, contar historias; tantas cosas aparecen… Pues ni una de ellas se toca en la novela con un mínimo de profundidad o constancia. Todas se entremezclan dejando una vez tras otra la sensación de vacío e insatisfacción.
No digo más.

5 de marzo de 2010

RETORNO A BRIDESHEAD (Evelyn Waugh)


Evelyn Waugh nació en Hampstead en 1903. Era hermano de Alec Waugh, al parecer un popular novelista (que no conozco) e hijo de un conocido editor y crítico literario. Estudió en Oxford, donde se graduó en Historia moderna. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en La Marina Real y en Las Reales Fuerzas Montadas.
En plena adolescencia tuve la suerte de disfrutar de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. Se llamaba Retorno a Brideshead. La indolencia acomodada de los años veinte, el peculiar vestuario, el cinismo británico y la narración intimista de una voz fuera de cámara, creaban un ambiente melancólico propio de quien narra desde la adultez los recuerdos de su edad universitaria. Además el color pastel de la fotografía, acompañado de una banda sonora muy “haëndeliana”, creaba una fiable plasmación de la Inglaterra rica de los años veinte. Me gustan mucho las historias ambientadas en esa época, tanto en la decadencia británica como en el despertar estadounidense.
A pesar de los años transcurridos (muchos), comencé a leer la novela profunda e inconscientemente condicionado por la serie de televisión.
Lo primero que eché de menos fue el tono intimista y nostálgico. Waugh narra toda la historia con una increíble frialdad, muy británica, por cierto. No obstante esto no quita que el desarrollo de la trama y su exposición narrativa sean excelentes.
Los personajes tienen personalidades sólidas. Se describen con breves pinceladas, dejando que sus actos y diálogos vayan perfilando su retrato de manera coherente. A lo largo de la novela van apareciendo e incorporándose a la trama como nuevas voces de un coro que mejora paulatinamente.
El tono neutro, más bien frío, como digo, y el ritmo de la narración involucran lentamente al lector, que se ve envuelto por el ambiente de tal manera que no percibe su degradación más que cuando es irremediable e irreversible.
Una nota del autor precede el inicio de la novela: “Yo no soy yo: tú no eres ni él ni ella: ellos no son ellos.” Si no tuviéramos bastante con la historia que se narra, la nota descubre claramente el carácter autobiográfico de la novela.
Al terminar la lectura comprendí que la producción de la serie de televisión había jugado con ventaja: conocida la vida del autor, ésta se combina con la novela y en la trama aparecen nítidamente situaciones y comportamientos no plasmados en el libro; se corona el cóctel con talento y obtenemos una obra de arte para ver en casa.
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