21 de diciembre de 2010

EL LECTOR (Bernhard Schlink)


Bernhard Schlink nació en Bielefeld (Alemania), en 1944. Es juez. Por su manera de redactar, se nota.
Según puede leerse en la contraportada, El lector es una novela muy premiada. Ha sido galardonada en Italia, Francia y Alemania. Lástima que los premios literarios no sean garantía alguna de calidad indiscutible.
Con un narrador en primera persona que cuenta la historia en pasado, la novela es corta, unas doscientas páginas. Se divide en tres partes que siguen un orden cronológico. Los capítulos ocupan apenas un par de páginas, lo que hace muy cómoda la lectura.
La escritura de Schlink es correcta, sólo eso. Correcta para un informe pericial, quiero decir. Es poco expresiva, poco comunicativa, fría. Haciendo memoria no recuerdo ni una sola metáfora, lo que da idea del poco sentimiento que transmite.
En la primera parte, no encuentro nada destacable. Ni la manera de narrar, ni el lenguaje, como digo, ni la propia historia, muestran algo novedoso u original en la forma o en el fondo. Schlink pierde la oportunidad de preparar el terreno, de ablandar al lector, de hacerle sentir lo que siente el protagonista, un adolescente. Si sentirán los adolescentes… Ser adolescente es exudar sensibilidad, sensiblería, miedo, llanto, amor, deseo, tristeza, alegría, pereza, nerviosismo, curiosidad, audacia, ingenuidad, ignorancia, sexualidad… Y que decir si encima mantiene relaciones sexuales con una mujer de treinta y tantos.
El autor tan sólo se atiene a contarnos la historia desde el punto de vista del narrador una vez adulto. Y el resultado es algo más parecido a un informe que a una novela.
En la segunda parte, muestra la novela un leve punto de inflexión, que comienza una curva ascendente aunque sólo sea por el breve giro que da la historia. Por lo demás, Schlink, sigue siendo tan cicatero como en la primera parte, hasta tal punto que el protagonista evita relacionarse, incluso con sus compañeros universitarios. Por tanto el perfil psicológico del protagonista tan solo se muestra a través de reflexiones y no mediante su relación con terceros. Sólo se enfoca la atención de la historia hacia los dos protagonistas.
Para más inri, en la trama hay un par de giros fundamentales, que el autor no quiere, o se muestra incapaz de ocultar hasta el momento necesario. Se hacen visibles mucho antes de que se destapen en la narración.
Entre la segunda y la tercera parte aparece lo más interesante del libro. Usando al protagonista, Schlink realiza una breve reflexión sobre la revisión continua que hace el pueblo alemán de su pasado más inmediato. Reflexión necesaria tratándose de un país que es representativo de los adelantos económicos y sociales conseguidos tras la Segunda Guerra Mundial.
De la tercera parte sólo cabe señalar nuevamente la avaricia sentimental de este escritor. En un momento de la novela, el protagonista llora.
Mientras la directora hablaba, yo seguía arrodillado mirando las fotos y las notas y sofocando el llanto. Cuando me di la vuelta y me senté en la cama, me dijo:
–Tenía tantas ganas de que usted le escribiera… Sólo recibía correspondencia de usted, y cuando repartían el correo preguntaba: “¿No hay carta para mí?” (…)
Volví a callar. No habría podido hablar, sólo balbucear y llorar.

Schlink no es capaz de mostrar el llanto, no es capaz de transmitir la emoción del momento. Como un cronista nos lo tiene que contar el narrador, el propio protagonista, de la novela y del leve llanto. Todo muy frío.

9 comentarios:

  1. Me ha encantado eso de "correcta para un informe pericial", muy descriptivo. Según estas líneas, invita poco. Gracias, así no perdemos el tiempo.

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  2. leí El Lector hace algunos años y me parece que esa frialdad, esa lejanía son el soporte de la narrativa del autor. Creo que es una buena novela que te lleva a un abismo, quizás el hooror genera esa distancia.

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  3. Sería entonces elñ libro que terminaria de leer, pero caería en un rincón de mi estantería y viviría sin más, sin pena, ni gloria.

    necesito pasión a la hora de escribir, sentimiento con motor vehículo de ideas, necesito sentir el amor en los poros y sudar el miedo, jajajajaja.

    gracias, me acabo de ahorrar una duda

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  4. Hola:
    Leí este libro hace ya algunos años, al final de un verano. Recuerdo que había estado leyendo durante dos o tres semanas un libro de historia, y tenía síndrome de abstinencia de ficción. Fui a la biblioteca y se posó en mis manos este libro.
    Recuerdo que a mí sí me gustó bastante. Durante un tiempo leí cosas sobre la 2ª Guerra Mundial, sobre los nazis y los judíos. Principalmente leía testimonios de judíos bajo el regimen nazi, como Primo Levi o Victor Klemperer.
    Y me interesó bastante este libro escrito por un alemán nacido en 1944 y por tanto no culpable de los crímenes nazis. Creo que el tema principal del libro era la forma en que la sociedad alemana interiorizó la culpa (para esto una lectura complementaria sería “la historia natural de la destrucción” de Sebald), como la generación posterior a los nazis o aquella misma quiere quitarse la responsabilidad encontrado a unos culpables, que expiaran por todos: los jerarcas nazis, los carceleros…
    Recuerdo el que fue para mí el momento clave de la novela, cuando la mujer, la carcelera, es interrogada por el juez sobre el cumplimiento de una orden abominable que cumple, y ella le devuelve la pregunta al juez: ¿y usted qué hubiera hecho? Y tanto la mujer, como el juez, como el narrador o el lector, saben que el juez hubiera hecho lo mismo que ella, lo mismo que casi cualquier alemán de la época, cumplirla.

    saludos

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  5. Yo vla pelicula y me pareció demasiado efectitsa, no me acabé de creer es historia de amor y desdeluego no me dio ganas de leer el libro

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  6. Gracias por pasarte por mi blog! Así he tenido ocasión de dar con el tuyo en este inmenso mundo bloguero... El libro no me atrae mucho, pero me he quedado asombrada con la buenísima reseña que has hecho. Con tiemepo volveré por aquí para hacer una lectura más pausada de tus reseñas. Te sigo.
    Un beso,

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  7. Disfruté el escrito. Saludos y buenos deseos para el 2011. Alejandra

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  8. Ah,fenomenal. La parte de la media que sube es mucho más sensual cuando se lee. La peli no estuvo mal, aunque claro, bien sabemos que son lenguajes distintos y ni hablar de comparación. Estupendo libro.

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  9. Habia oido hablar de la pelicula en uno de esos pedantes e infumables "Dias de cine" que ponen a veces en la tve internacional.
    El tema me parece interesante, porque momentos como el de la ascension del nazismo, o el de la ocupacion alemana en Francia, la liberacion y la depuracion, son un reflejo de todo lo malo (y en ocasiones de algo de lo bueno) que tiene el ser humano.
    Un saludo.

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