27 de septiembre de 2010

EN LA FRONTERA (Cormac McCarthy)


Vuelvo a los dominios de McCarthy, esta vez a los años treinta del siglo XX, a la frontera entre Méjico y Nuevo Méjico, y otra vez, tras leer la última línea, cierro el libro conmocionado.
En la frontera es el segundo volumen de la trilogía de la frontera y, según mi criterio, es mejor novela que Todos los hermosos caballos. Posee mayor complejidad en la trama y mayor profundidad en la historia.
Quedo conmocionado porque McCarthy te hace caminar junto a sus personajes. Ves como se sorben los mocos, como sacuden el sombrero lleno de polvo o como avivan los rescoldos de la candela. Respiras el olor a palo quemado humedecido por el relente del amanecer, hueles el sudor de los caballos y sientes en la palma de la mano el temblor de sus flancos.
McCarthy es el escritor de los detalles ínfimos. A la vez que destaca el gesto más trivial, la mirada más silente, el detalle más prosaico, es capaz de envolvernos en el inabarcable paisaje de la montaña y el desierto, de hacer partícipe de la historia al cielo oscuro y salpicado de la noche.
Al mismo tiempo que nos narra la majestuosa presencia del lobo, el instinto de supervivencia convertido en inteligencia, nos muestra la limitación del ser humano en un medio tan adverso como la naturaleza. Al mismo tiempo que nos presenta personajes con una integridad y una honestidad casi innatas, aparecen en su relato la maldad y el odio más inexplicables. El desprecio de la vida como algo trascendente. Vivir al instante, sin respeto a nada ni a nadie, sin posibilidad si quiera de respetarse a sí mismo. La desesperanza y la tristeza asumidas como algo intrínseco de la propia vida.
La historia que McCarthy nos narra En la frontera es de una belleza espectacular, a ello hay que añadir la cantidad de acontecimientos que el autor narra con su habitual estilo, minucioso en el gesto, conciso en el diálogo y poético en la descripción de los paisajes.
El protagonista de la novela es un personaje solitario que en su deambular se cruza con gente sola y solitaria. Cuando regresa a casa, junto a su familia, lo ocurrido le hace comprender que lo mejor de la vida es la normalidad, que la vida es sólo una sucesión más o menos monótona de hechos triviales e intrascendentes. Que cuando la normalidad es sustituida por lo extraordinario sólo queda enfermedad, violencia y podredumbre.
Al final la soledad.
No obstante, con independencia de todo lo sucedido, al amanecer saldrá el mismo sol para todos, sin distinción.

1 comentario:

  1. Otra gran resena. Tengo ganas de hacerme con la novela de McCarthy, muchas mas ahora, despues de leer lo que has escrito sobre ella. Me parece muy interesante la conclusion a la que se llega acerca de la normalidad como algo trivial, y al mismo tiempo lo extraordinario como algo en definitiva peligroso y destructivo. Como hacer encajar la normalidad, la rutina y la soledad? En fin, que tengo que leerla ya.
    Un saludo.

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