21 de abril de 2009

NIEVE (Orhan Pamuk)


Orahn Pamuk nació en Estambul en 1952. Desde 1974 se dedica en exclusiva a la escritura. Galardonado en numerosas ocasiones con diferentes premios de gran prestigio, en el año 2008 le fue concedido el Nobel de Literatura.
El protagonista de “Nieve” Es Ka, un poeta que se gana la vida ejerciendo como periodista.
El juego de palabras que al parecer existe en el lenguaje turco entre el nombre del poeta y el título de la novela, se pierde en la traducción, pero este contratiempo no influye ni en la trama ni la forma de narrar del autor.
Pamuk nos introduce desde el principio en un ambiente asfixiante, encorsetado, tanto moral como culturalmente. Las vidas tediosas de los habitantes de Kars, ciudad natal del protagonista, se mezclan con el fanatismo islamista y la opresión de la clase política dominante.
Usando el aislamiento de la pequeña ciudad fronteriza, provocado por una fuerte nevada, Pamuk dibuja, tal vez sin ser su intención prioritaria, el despiste de los intelectuales, turcos en particular y musulmanes en general, educados y formados a las puertas de la libertad y la permisividad occidentales; hombres de cultura cuya obra se sostiene sobre pilares construidos con la materia prima extraída de sus culturas, pero cuya solidez intelectual se la deben a la influencia occidental. En el momento que procuran usar sólo los mimbres propios, aparece el sectarismo y un enfoque radical de cualquier aspecto relativo a la expresión y pensamiento humanos. Hablamos de sociedades teocráticas, basadas en la religión musulmana, cuyo grueso principal no ha sabido progresar a lo largo de la Historia y que ha quedado anclada en el orden social y político de la edad media. Las reflexiones ecuánimes y mesuradas del protagonista, sin necesidad de profundizar en exceso, delatan un claro trazo de influencia europea.
La historia, la va hilando Pamuk combinando los recuerdos del protagonista con la aparición de personajes que aportan riqueza a la construcción de una trama con muchos meandros.
En ocasiones sorprende el comportamiento o las actitudes que toman los personajes; y uno se despista un poco, sin saber si achacar tal rareza a la diferencia de enfoque cultural o simplemente a las necesidades que la trama le ha ido imponiendo al autor de la novela.
Me parece excelente la descripción del proceso creativo del poeta Ka a lo largo de su estancia en su ciudad natal. Se percibe que, sin duda alguna, Ka debió de ser un gran poeta.
Pamuk, creando un ambiente asfixiante y un paisaje pobre y austero, en un lugar extraño para un lector occidental, es capaz de mantenernos enganchados a la historia. Eso es ser un buen escritor.

14 de abril de 2009

SABOR A CHOCOLATE (José Carlos Carmona)


José Carlos Carmona es malagueño, nacido el año 1963. Ha participado en la publicación de decenas de libros como coautor o coordinador, además de ser autor en solitario de varios libros de relatos. Tiene tantos frentes abiertos que mencionarlos todos haría de estas líneas un currículum más que una reseña bibliográfica, así que les remito a su blog.
Esta novela obtuvo el XIII Premio Universidad de Sevilla y ha sido un éxito de ventas.
Se trata de una amena narración, sin alardes ni pretensiones excesivas, escrita para hacer pasar un buen rato, con un lenguaje escueto, directo y sin concesiones a la descripción extensa de personajes y paisajes. Aún así, a lo largo del libro se respira el ambiente de las épocas por las que va pasando la historia, y en una hora de lectura hemos recorrido el siglo XX de la mano de un señor que fabrica chocolate por amor.
Sabiendo que José Carlos Carmona es autor de trabajos mucho más elaborados, más completos y complejos, como por ejemplo El arte perdido de la conversación, esta concesión a la literatura comercial es una agradable y recomendable lectura.

TAN FUERTE, TAN CERCA (Jonathan Safran Foer)


J. Safran Foer nace en Washington en 1977. Su primera novela “Todo está iluminado” obtuvo un gran éxito. Esta es su segunda novela.
No soporto las reseñas que destripan sin compasión la historia que comentan. Es más, procuro tocar lo menos posible todo lo relacionado con el desarrollo del argumento, pero me ha gustado tan poco lo visto y leído en este libro que para justificarlo creo necesario señalar algo de la trama.
La narración tiene como trasfondo el terrible atentado del once de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York, que provocó el derrumbe de las Torres Gemelas y el asesinato de más de dos mil personas.
Sin lugar a dudas, un acontecimiento de una envergadura tan vil como el atentado del once de septiembre, marca mucho, tanto más cuanto más cerca se sufra.
El protagonista de la historia es un niño de unos diez años en busca de la cerradura que abre una llave encontrada entre las cosas pertenecientes a su padre, asesinado en el atentado en cuestión.
El hecho de que el protagonista sea un niño ya pone sobre aviso, sobre todo desde el mismo instante en que el lector se cerciora de que los diálogos que mantiene expresan una precocidad estimable, como no podía ser de otra manera si el autor quería continuar con la historia.
El niño sabihondo toca la moral pero, además, el autor se dedica a realizar una serie de alardes y alharacas superfluas y poco imaginativas, a mi entender, más propios de una agenda escolar de adolescente que de un autor de prestigio internacional.
Entre interrupciones continuas del ritmo, que en ningún momento logra transmitir el estímulo necesario, la fácil trampa de la llave para retener al lector el mayor número de páginas posible, la aparición de personajes prometedores que después tan sólo son un bluf, párrafos y párrafos de tinte surrealista, dibujos y fotos salteados por todo el libro… Hubo momentos, durante la lectura de este libro, en los que me sentí como un turista europeo en un país pobre, que hace el imbécil comprando un recuerdo y pagando más de lo que vale. El turista hace el imbécil no porque le estafen sino porque sabe que le están estafando y aún así lo acepta.
Un escritor de verdad desparrama su imaginación contando historias con palabras, sólo con palabras.

8 de abril de 2009

VIDA Y DESTINO (Vasili Grossman)


Nos referimos a una novela epopéyica. Extraordinaria historia coral, con personajes que entran y salen de un escenario y un paisaje escalofriantes. Personajes que tan solo con sobrevivir en aquellas circunstancias, dan buena medida de su heroísmo.
La batalla de Estalingrado en particular, y la Segunda Guerra Mundial en general, dan pie a la narración de las vidas de personas atrapadas en el infierno: de un lado el ejército alemán y los nazis y de otro lado Stalin y el comunismo.
La extensión de la novela y la gran cantidad de personajes con nombres rusos, provocan la necesidad de un esfuerzo extra de concentración, pero en ningún momento se pierde intensidad ni emoción.
La defensa de una casa en ruinas en mitad de un Estalingrado completamente arrasado; el mantenimiento de una central eléctrica arruinada por los bombardeos; un parto en el subsuelo de un refugio antiaéreo en medio de gente herida y moribunda; la carrera política de un fanático catapultado y defenestrado por la misma circunstancia: la guerra; la renuncia a los principios más básicos para no perder la posición y el estatus adquiridos; el soldado y su madre, y la muerte pululando entre ellos… Todo, absolutamente todo bajo el gran ojo ideológico del comunismo, que todo lo ve y todo lo controla, que hace asfixiante la existencia, añadiendo de fondo la furia de los bombardeos y la escasez de la guerra.
Ni que decir tiene que Grossman fue uno de los millares de artistas y pensadores que sufrió la persecución implacable del régimen comunista, que no satisfecho con hacerles callar, intentó borrar todo rastro de sus obras. Milagrosamente, según se indica en la solapa del propio libro, podemos disfrutar de la lectura de una obra de esta envergadura narrativa.
Vida y destino es otro épico relato del heroísmo del pueblo ruso.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...