31 de marzo de 2009

SIETE MENTIRAS (James Lasdun)


James Lasdun nace en Londres, en 1958. En la actualidad vive en Nueva York, donde trabaja como profesor de escritura creativa en la Universidad de Princeton.
El comienzo de la novela cumple con la más rigurosa ortodoxia que, con casi toda seguridad, el autor imparte en sus clases de creación literaria. Se trata de un comienzo que despierta de inmediato la curiosidad del lector y lo retiene ante el libro, pendiente del devenir de la historia.
Narrado en primera persona, en ocasiones nos encontramos con desarrollos narrativos algo barrocos (dicho sea como elogio) muy bien plasmados por el excelente trabajo de traducción de Ramón de España.
Lasdun profundiza en los sentimientos de sus personajes, más bien en el comportamiento que exhiben, describiendo así, con claridad, la psicología que rige en la actuación de cada uno de ellos. Es capaz de explayarse varias páginas en una anécdota trivial para intentar plasmar, sin resquicios, la personalidad del personaje en cuestión. Transmite así solidez y seguridad en la narración. Es decir, que el autor es capaz de relatar sólo lo que quiere contarnos, sin que la historia se le vaya de las manos ni una sola línea.
Ambientada, en su mayor parte, en la Alemania del Este durante los últimos coletazos de la dictadura, hay que destacar la apabullante descripción que el protagonista hace de la vida cotidiana en los países del bloque comunista. Sin olvidar la crítica agria a la moralidad de compra-venta de los países occidentales.
En el tramo final, Lasdun redondea una sofisticada y sorprendente trama que nos ha colado sigilosamente a lo largo de la novela.

24 de marzo de 2009

FIRMIN (Sam Savage)


Sam Savage publicó esta novela en una pequeña editorial y ha tenido gran éxito en todo el mundo.
Hermosa historia contada en primera persona, lo que acentúa la melancolía y tristeza que se respiran en la narración.
La cultura como cobijo del solitario, del marginado por ser distinto sin tener en cuenta las cualidades personales e intelectuales.
Historia de un personaje excepcionalmente dotado por la naturaleza para aquello que no es función de su especie. Historia de un perdedor, defraudado por todos, incluso por la amistad, producto de su imaginación, y que logra una efímera felicidad proporcionada por un escritor fracasado, que sólo consigue reafirmar su condición de perdedor.
El amor a los libros impregna toda la novela, que consigue un ambiente que alterna la tristeza de la soledad no deseada con el disfrute pleno de la lectura en la soledad deseada.
Resulta muy interesante observar la inteligencia con que Savage utiliza los pasajes de las distintas novelas y libros que lee el protagonista.
El final de la narración es muy hermoso. No sé a que libro pertenece el párrafo que lee Firmin. Lo averiguaré. No obstante si algún navegante pasara por aquí y supiera la respuesta, agradecería su colaboración.
Notable y hermosa novela.

9 de marzo de 2009

EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA (Stephen Vizinczey)


Vizinczey nació en Hungría en 1933. Tomó parte en la Revolución de su país contra la URSS en 1956 y tuvo que exiliarse para huir de la persecución comunista. Vivió breve tiempo en Italia, desde donde marchó a Canadá y posteriormente a EE.UU. En la actualidad vive en Londres.
Publicó esta novela de manera autofinanciada en 1965. Se ha convertido en un éxito mundial que ha vendido más de tres millones de ejemplares.
La narración se desarrolla en primera persona, con un lenguaje fluido, ameno y muy cuidado. Los diez o doce capítulos del libro contienen historias independientes aunque embastadas con el paso del tiempo y el crecimiento del protagonista.
El relato está tan bien contado, con detalles tan cuidados e íntimos que el lector adquiere la convicción de que el contenido de la novela es autobiográfico en su integridad.
Excelente retrato de los personajes, que van asomando a la historia cargados de matices que los hace humanos, frágiles y veraces. El personaje principal resulta plenamente creíble, cosa difícil de lograr tratándose de un adolescente desbordado por sus inseguridades y miedos.
Finaliza la novela con una exposición, algo extensa, de la idea que el autor tiene del carácter del pueblo húngaro, provocado por el devenir de una historia de subyugación por parte de las potencias vecinas. Exposición ensayística que puede considerarse fuera de lugar pero perdonable, si tenemos en cuenta la fecha de publicación del libro y la situación personal y nacional provocadas por la opresión de una ideología genocida.
Excelente lectura.

3 de marzo de 2009

QUIEN PARPADEA TEME A LA MUERTE. (Knud Romer)


Romer estudió literatura comparada en Copenhague. (Por cierto, ¿dónde están en España ese tipo de titulaciones tan corrientes en otros países?). Ha trabajado en publicidad y en el cine como guionista y actor. Además ha escrito varios ensayos sobre el comportamiento colectivo.
Ambientada en un pueblo danés, la novela nos introduce en un aspecto poco conocido de las relaciones entre países centroeuropeos: la marginación sufrida por los alemanes tras la Segunda Guerra Mundial.
La narración enlaza las historias referentes a los miembros de una familia danesa con ascendencia alemana por parte de la madre, manteniendo como catalizador, que hace homogéneo todo el relato, al niño que narra en primera persona y en pasado. La novela abarca un período extenso: desde la Segunda Guerra Mundial hasta los primeros setenta.
Durante la lectura se obtiene una curiosa sensación: a pesar de intuir que el niño protagonista narra desde la adultez, se percibe un tono infantil e inocente.
Sin abandonar la melancolía y la tristeza vividas por el pequeño Knud (el narrador), se pueden saborear pasajes muy ingeniosos y simpáticos.
Destacaré dos:
Por un lado el cumpleaños del pequeño Knud. Mezcla de tristeza, vergüenza y ternura, todo ello dejando entrever una pizca de resentimiento, sólo una pizca, que es la cantidad que cabe en el recuerdo de un niño.
Por otro lado, la llegada de su abuela por Navidad. Las lecturas a la comodidad de la chimenea, la peculiar vivencia de la Misa del Gallo, el desprecio ostensible de los vecinos… Y sobre todo ello siempre se respira la ilusión, los miedos y las cándidas esperanzas propias de la infancia.
La novela termina con una evidente declaración del odio y desprecio que siente el narrador por aquellos que hicieron de su infancia y adolescencia una vida llena de miedos, inseguridades y humillaciones. El asco y el odio, repito, que siente por todos ellos encuentra su clímax narrativo en el natural, y no por ello menos depravante, deterioro de sus padres; sobre todo de su madre, abanderado baluarte del origen germano de la familia en un ambiente social cruelmente adverso.
Como ya se ha señalado, la novela tiene un hilo conductor: el pequeño Knud. Pero podríamos tomar las historias familiares de forma individual y tendrían consistencia por sí solas.

ELEGÍA. (Philip Roth)


El dominio que Philip Roth demuestra a la hora de escribir una novela resulta, cuando menos, casi insultante para todo aquel aficionado que entre a formar parte del círculo de sus seguidores. Insultante porque la mayoría de nosotros somos conscientes, cuando leemos una novela de este autor, de que jamás lograremos alcanzar un nivel ni siquiera lejanamente parecido.
Todo lo dicho con anterioridad, valga para definir el sentimiento que embarga al lector, con ínfulas de futuro escritor, cuando cierra la novela tras leer la última palabra.

Narrada en tercera persona, con narrador omnisciente, comienza con el entierro del protagonista, convirtiendo, por tanto, toda la novela en una gigantesca analepsis.
Llega a ser sobrecogedor cómo sin alardes, con una técnica silenciosa, sólo contando la vida cotidiana de un señor de setenta y tantos años, nos introduce el autor en la cercanía inevitable de la muerte, tan natural como la propia vida, que convierte en algo lógico la ignorancia del fin aún caminando constantemente a su lado.
La claridad de ideas a la hora de estructurar la novela imagino que sólo puede ser producto de un trabajo meticuloso y machacón, pues se aprecia una perfección insuperable, según mi modesto parecer.
Como siempre pasa con los personajes de Philip Roth, éstos son sólidos, sin la menor fisura, con personalidades reales, con diálogos y sentimientos creíbles.
El lenguaje y estilo, atendiendo a la correcta traducción de Ramón Buenaventura (de quien me fío plenamente) es correcto y conciso, eficaz y sin giros espectaculares, sin abusar de metáforas ni excederse en las descripciones. Todo ello convierte a esta novela en una narración elegantemente anglosajona.

Por último señalar que el título original es "Everyman". Espero que en literatura no se imponga la nefasta norma de los distribuidores españoles de cine, consistente en traducir los títulos como Dios les da a entender, intentando realizar el milagro (vacuo) de convertirlos en comerciales.
Lectura absolutamente recomendable. Es Philip Roth.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...