20 de noviembre de 2009

EL LADO FRÍO DE LA ALMOHADA (Belén Gopegui)


Reconocida escritora madrileña, Belén Gopegui nació el año 1963. Es autora de varias novelas, entre las que cabe destacar La conquista del aire, que leí hace algunos años y que me gustó bastante.
El lado frío de la almohada es una novela de espías. Espías cubanos, espías estadounidenses y alguno español que pasaba por allí…
La Copegui, con dominio de la técnica narrativa y con la evidente demostración en cada línea de una elaborada composición de la novela, consigue mantener la atención, el ritmo y el interés por una historia que corre el riesgo de quedar encallada.
Entreverado a lo largo de la novela aparece un ramillete de cartas escritas por la protagonista que, con otro tono, otro ritmo y un estilo radicalmente opuesto al de la trama principal, nos abstrae de las medias verdades y las verdades a medias que representan todos los protagonistas, absortos en su juego de intereses que en todo momento los sobrepasa.
Los personajes, nítidamente definidos, son poco numerosos, lo que permite seguir la historia con facilidad.
Resultan poco creíbles las reflexiones con que los espías cubanos justifican la dictadura comunista de su país. Argumentos intelectuales tan brillantemente rebuscados son propios de la progresía capitalista y no de políticos o funcionarios cubanos, quienes jamás usan argumentos tan repujados para justificar lo injustificable. Eso sin mencionar las mentiras que la autora suelta por boca de la protagonista sobre las libertades en Estados Unidos.
Talento y esfuerzo dignos de mejor causa.
Hipocresía y mezquindad ideológica aparte, no puedo dejar de señalar un pasaje de la novela, muy representativo de la esquizofrenia propia de lo políticamente correcto que vivimos actualmente. Juzgue quien haya tenido a bien leer esta reseña:
“(…/…)
“–A lo mejor lo pensasteis. Tuvisteis que pensarlo. Hombre maduro, imaginativo, solitario, chica huérfana, dubitativa, que anda sin hacer ruido.
“–Lo pensamos, Laura. Y lo descartamos. Precisamente no quisimos dejarnos llevar por ningún prejuicio machista. Tú podías hacer bien este trabajo y te dimos luz verde.
“–Ya ves, resulta que al final os dejasteis llevar por el prejuicio. Justo por no querer hacerlo, os negasteis a ver lo que teníais delante.”


Después de esta lectura conviene mojarse con la realidad que continúa viviendo el pueblo de Cuba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...