28 de diciembre de 2009

MUERTE DE UNA HEROÍNA ROJA (Qiu Xiaolong)


Qiu Xiaolong, profesor de literatura china en la Universidad de Washington, nació en Shanghai el año 1953 y sufrió en propia carne la represión de la llamada Revolución Cultural, eufemismo usado por el régimen comunista chino para ocultar uno de los grandes genocidios del siglo XX.
La aparición del cuerpo de una joven flotando en un canal de las afueras de Shanghai, es el desencadenante de una interesantísima historia que, con apariencia de novela policiaca, nos desvela de modo inmejorable la situación real de los ciudadanos de la China comunista, puesta al descubierto tras la apertura económica liderada por Deng Xiaoping.
Las infraviviendas de una habitación como algo habitual, la desidia en que se mantiene la actividad cultural china, intelectuales mal pagados y peor vistos por el entramado estatal, la supuesta entrega desinteresada de los trabajadores pertenecientes al partido comunista, los vecinos que subsisten como confidentes de la policía…
Con gran capacidad descriptiva, Xiaolong nos relata la historia mediante personajes bien definidos, de perfiles contundentes. Personajes que son prisioneros de unas circunstancias bien plasmadas por el autor y por tanto fácilmente comprensibles por el lector. En resumen, la hipocresía de la ideología política en contraste con la honrada rectitud de quien pretende seguir el credo ideológico asimilado desde pequeño, mezclado todo ello con la llegada de una nueva generación, bien preparada, que transgrede las normas imperantes durante décadas y se sitúa al borde de la legalidad.
Trasfondo político aparte, el autor nos guía por la ciudad, conociendo de primera mano la forma de disfrutar la vida de sus habitantes, paseando por sus calles y comiendo la verdadera gastronomía china.
Guardo un buen recuerdo de la lectura de esta novela.

18 de diciembre de 2009

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS (Paolo Giordano)


Paolo Giordano nació en Turín en 1982. Con La soledad de los números primos, su primera novela, ha conseguido un increíble éxito internacional.
Al comenzar la lectura, los dos primeros capítulos parecen ser sendos relatos independientes; cuentos que el autor escribió en su día y de los que parte para tejer una historia que comienza en dos puntos distantes que convergen en la trama central.
Hasta la mitad del libro da la impresión de ser una novela sobre adolescentes, con la crueldad y la tristeza como constante trasfondo de la narración. Por fortuna el autor acierta continuando en el tiempo la historia de los personajes, cuyo perfil psicológico está muy conseguido y los paisajes en que aquéllos se mueven se presentan con pericia e inteligencia.
Giordano hace que entremos en situación, usando un narrador cuasi omnisciente que deja a la interpretación del lector algunos detalles que parecen de gran trascendencia. Es verdad que la tristeza “vende” mucho, pero es de justicia señalar que el autor de esta novela sabe usar las descripciones y los diálogos, siempre bien ajustados a los personajes, para hacernos sentir. Tan pronto nos metemos en la piel de los sufridos protagonistas como nos alejamos racionalmente de sus posturas ante la vida.
Grata sorpresa ha sido comprobar que un éxito de esta envergadura, sin ser una obra maestra, no sólo se debe a la eficacia del negocio editorial sino que está soportado por el talento y el trabajo de un joven científico aficionado a la literatura.

12 de diciembre de 2009

LAS AVENTURAS DE WESLEY JACKSON (William Saroyan)


¿Qué derecho tiene nadie a robarle la vida a otro? La guerra es muerte no sólo porque la gente se mate entre sí, sino porque no te permiten disponer de tu propia vida. La guerra es lo mismo que morir porque no te permiten disfrutar de la vida, incluso antes de haber ido al frente. No te permiten vivir. Si lo pensamos un instante, eso también ocurre cuando no hay guerras, no es asunto para dejar sin atender.
El profundo optimismo de Saroyan se desparrama por las páginas de esta novela. La bondad, el amor, la amistad y la esperanza impregnan el relato sin quitar el protagonismo que les corresponde a la maldad y la desgracia, siempre presentes en la vida.
Un joven soldado de diecinueve años que no tiene a quien escribir, envía una carta a la catequista que le dio clases de religión en la parroquia de su barrio cuando era niño. Es el comienzo de esta historia. Este ser solitario nos relata su trayectoria desde que se alista en el ejército. Le ocurren innumerables aventuras, encadenadas de manera magistral mediante la aparición de sucesivos personajes que se convierten en sólidos eslabones que soportan a la perfección la estructura de la novela. No cabe duda de que William Saroyan es un narrador extraordinario, otra prueba de ello es la capacidad que demuestra para hacer verosímiles algunas de las escenas que aparecen a lo largo del libro, que siendo de una gran originalidad nos dejan un mensaje impreso que las hace plenamente creíbles.
Narrada con un tono llano, a veces dando la sensación de simple, y un lenguaje sencillo, el autor logra alcanzar en muchos momentos una profundidad apabullante. Saroyan hilvana una novela redonda, divertida, emocionante y tierna. Toda una terapia para ayudarnos a creer en la persona que vemos caminar por la acera o en la que detiene el coche cuando el semáforo está en rojo: en el ser humano.
El ejército de Estados Unidos encargó a William Saroyan una novela que levantara el ánimo de las tropas durante las diferentes campañas de la Segunda Guerra Mundial. Está claro que el organismo pertinente desconocía el firme pacifismo del escritor. La novela fue rechazada. No es de extrañar si en ella aparecen diálogos como este: “…/… Los seres humanos no se matan unos a otros. Ahora mismo el uniforme que llevas te convierte en un hombre que cualquier día puede apuntar a otro hombre con un fusil cargado y apretar el gatillo. Los seres humanos no hacen eso. Los seres humanos no piden a otros seres humanos que hagan eso. No se obligan unos a otros a hacer eso. Los seres humanos no se asustan unos a otros constantemente, cagándose de miedo; sí cagándose, joder, porque todo es una mierda.”

6 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO AMIGO (Tahar Ben Jelloun)


Tahar Ben Jelloun nació en Marruecos en 1944. Novelista de cultura francófona (como todo lo marroquí), ha sido galardonado con premios de prestigio internacional.
El último amigo nos narra la vida de dos jóvenes marroquíes de Tánger cuya amistad perdura en el tiempo y soporta la distancia. De la amistad exprimida al máximo, de eso trata esta novela.
Ben Jelloun narra, por boca de los protagonistas, de forma natural, con un tono cercano y accesible que nos introduce sin complejos, de pasada, en la sociedad marroquí, exponiendo nítidamente y sin vehemencia ni resentimientos el comportamiento hipócrita que se ve obligada a seguir una sociedad sometida a la estrechez de unas reglas religiosas que rigen la vida privada y pública de los ciudadanos.
La novela comienza en los años sesenta del siglo XX y el lector no tarda en percibir cómo el tiempo cronológico de la historia avanza con excesiva rapidez. Pero en determinado momento la narración toma otra perspectiva que explica el porqué de esa velocidad en el argumento.
El matrimonio, los hijos, el trabajo, la emigración, la política. Todo ello entra en esta corta novela girando alrededor de la vida de los dos protagonistas.
Tal vez por la diferencia de culturas, parece un poco exagerado el comportamiento de los amigos, que llegan a límites insospechados en nombre de su amistad. La historia, hacia el final, se enrarece un poco, aunque el autor aprovecha el uso de personajes secundarios como aglutinante entre las distintas partes de la narración.
Contada de manera fluida, el autor nos lleva por la trama con comodidad a pesar de los desniveles que sufre la historia.
Cuando terminé de leer esta novela, al cerrar el libro, no sentí la satisfacción que producen los desenlaces de las grandes narraciones.

28 de noviembre de 2009

HOTEL SAVOY (Joseph Roth)


Joseph Roth nació en Vaolinia (Ucrania), por entonces Imperio Austrohúngaro. Ejerció de periodista viajando por toda Europa. Enfermo de un alcoholismo cada vez más acentuado. En 1939 fallece en París al sufrir un colapso mientras charlaba con unos amigos de tertulia.
Gabriel Dan es un joven soldado que, tras haber pasado tres años en un campo de prisioneros (es de suponer que en Rusia), vuelve a Viena, su ciudad natal. Narrado en primera persona y haciendo un habilidoso uso de la elipsis, Roth nos ofrece un relato ágil, retratando la vida de una ciudad, cosmopolita y referente cultural en otro tiempo pero que se ha convertido tras la Gran Guerra en una ciudad sucia, con charcos de orín, baches embarrados y calles grises y desvencijadas, en las que el protagonista encuentra la antigua belleza sólo en la oscuridad de la noche, que borra las huellas de la pobreza y la desgracia.
Jospeh Roth nos muestra, bien desmenuzada, la sociedad de la época de entreguerras. Cuando convivían en el mismo ambiente el pobre de solemnidad con el loco arruinado y con el empresario millonario. Distintos estratos que hoy en día conviven en dimensiones paralelas y no llegan a tomar contacto más que en un terreno puramente formal, en aquel entonces entrecruzaban sus vidas cotidianas respetando el estatus y dando por entendido la superioridad social de unos sobre otros. Las plantas del hotel indican de manera tácita el nivel social del individuo.
El Hotel Savoy, finalmente, es identificado por los propios personajes como sinónimo de fatalidad. Cobijo de la desidia y la apatía, quedando sus huéspedes paralizados a la espera de alguien superior que les solucione sus problemas. Efectivamente este personaje existe, y desaparece como apareció, de improviso. Al final de la novela, Roth nos deja el atisbo de la revolución precedida por la muerte.

20 de noviembre de 2009

EL LADO FRÍO DE LA ALMOHADA (Belén Gopegui)


Reconocida escritora madrileña, Belén Gopegui nació el año 1963. Es autora de varias novelas, entre las que cabe destacar La conquista del aire, que leí hace algunos años y que me gustó bastante.
El lado frío de la almohada es una novela de espías. Espías cubanos, espías estadounidenses y alguno español que pasaba por allí…
La Copegui, con dominio de la técnica narrativa y con la evidente demostración en cada línea de una elaborada composición de la novela, consigue mantener la atención, el ritmo y el interés por una historia que corre el riesgo de quedar encallada.
Entreverado a lo largo de la novela aparece un ramillete de cartas escritas por la protagonista que, con otro tono, otro ritmo y un estilo radicalmente opuesto al de la trama principal, nos abstrae de las medias verdades y las verdades a medias que representan todos los protagonistas, absortos en su juego de intereses que en todo momento los sobrepasa.
Los personajes, nítidamente definidos, son poco numerosos, lo que permite seguir la historia con facilidad.
Resultan poco creíbles las reflexiones con que los espías cubanos justifican la dictadura comunista de su país. Argumentos intelectuales tan brillantemente rebuscados son propios de la progresía capitalista y no de políticos o funcionarios cubanos, quienes jamás usan argumentos tan repujados para justificar lo injustificable. Eso sin mencionar las mentiras que la autora suelta por boca de la protagonista sobre las libertades en Estados Unidos.
Talento y esfuerzo dignos de mejor causa.
Hipocresía y mezquindad ideológica aparte, no puedo dejar de señalar un pasaje de la novela, muy representativo de la esquizofrenia propia de lo políticamente correcto que vivimos actualmente. Juzgue quien haya tenido a bien leer esta reseña:
“(…/…)
“–A lo mejor lo pensasteis. Tuvisteis que pensarlo. Hombre maduro, imaginativo, solitario, chica huérfana, dubitativa, que anda sin hacer ruido.
“–Lo pensamos, Laura. Y lo descartamos. Precisamente no quisimos dejarnos llevar por ningún prejuicio machista. Tú podías hacer bien este trabajo y te dimos luz verde.
“–Ya ves, resulta que al final os dejasteis llevar por el prejuicio. Justo por no querer hacerlo, os negasteis a ver lo que teníais delante.”


Después de esta lectura conviene mojarse con la realidad que continúa viviendo el pueblo de Cuba.

14 de noviembre de 2009

LOS DESNUDOS Y LOS MUERTOS (Norman Mailer)


Norman Mailer es uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX. Nacido en Nueva Jersey el año 1923, falleció en Nueva York en 2007.
Tomando su propia experiencia en el Pacífico Sur durante la Segunda Guerra Mundial, "Los desnudos y los muertos" fue publicada cuando apenas tenía veintiséis años.
El campo de batalla, la acción bélica, el sometimiento al límite de la resistencia humana, son sólo un decorado, el pretexto para ahondar en los sentimientos más atávicos y primigenios de la condición humana. Sólo en condiciones extremas la persona se muestra tal como es, parece querer decirnos Mailer. Cada personaje con sus virtudes, limitaciones, fobias y neuras, se enfrenta a los acontecimientos mostrando claramente su personalidad, que el autor complementa con inteligentes y brillantes analepsis que nos describen el ambiente familiar, laboral y sentimental en que vivía inmerso cada personaje antes de alistarse.
La muerte aparece veloz y fulminante, lo que causa una gran impresión en el lector, pero la acción y la vida (la supervivencia) continúan como si nada, convirtiendo al cadáver en el despojo de un mal sueño, de una pesadilla que todos desean que termine cuanto antes. El lector ve sobre la cabeza de todos los personajes de la historia, la espada de Damocles que les hace susceptibles de desaparecer en cualquier momento, lo que crea una intranquilidad que mantiene la atención en la lectura.
La minuciosidad en el tratamiento psicológico de los protagonistas conlleva, en ocasiones, cierta lentitud en el avance de la historia. Podría decirse que se trata de una novela puramente psicológica, en la que Norman Mailer haciendo uso de un extraordinario poder de observación y descripción, nos desmenuza una variedad de posibilidades, de entre todas las existentes, del comportamiento humano.
Una gran novela.

8 de noviembre de 2009

DIARIO DE UN CAZADOR (Miguel Delibes)


Para cualquier lector que se precie resulta fundamental entremeter en sus lecturas la de algún clásico. Leído por vez primera o releído, siempre es garantía de disfrute y nos hace recordar por qué amamos la literatura. En este caso elegí a Miguel Delibes.
Bellísima novela, “Diario de un cazador” fue Premio Nacional de Literatura en 1955. Narrada a modo de diario por el protagonista, ordenanza de un colegio público, apasionado de la caza. Delibes despliega una maestría y un dominio de la técnica de contar historias insuperable.
Las entradas son cortas, lo que ayuda a una lectura ágil. Inconveniente: los que no somos aficionados a la caza, sólo en su contexto podremos medio entender algunas frases y términos relacionados con ese deporte. Por lo demás, ya digo, narración sencilla de leer, excelente perfil de cada personaje, a los que acabamos conociendo a la perfección, gracias a la solidez de sus personalidades, incluso aquellos que aparecen en la narración de manera sutil y de pasada. Además, Delibes sabe dar, en el momento justo, un sobresalto en la historia manteniendo al lector atado a la trama.
En todo momento se respira olor a campo, conviven el amor por la naturaleza con la brutalidad y el desprecio por ella. Se siente la ternura y la inocencia de los sentimientos, la dureza de trato entre las personas, la estrechez económica y al mismo tiempo la comodidad de una vida tranquila y sin necesidades urgentes. Estampa fiel de los años cincuenta en la meseta Castellana. El hermoso final es una inmejorable despedida para una excelente novela.

3 de noviembre de 2009

CÓMO SER BUENOS (Nick Hornby)


Escritor británico nacido en 1957, Nick Hornby es profesor de literatura y colabora como articulista en varios periódicos.
La novela comienza de manera explosiva, provoca expectación, predice que van a pasar cosas.
Si en la atracción de la montaña rusa se empezara en la caída más pronunciada que podamos imaginar, esto no impediría que a los pocos instantes mantuviéramos la atención a la espera de otra subida de adrenalina aún mayor que la anterior; pero difícilmente las sensaciones por llegar pueden ser tan excitantes como la inicial si ésta es tan satisfactoria. Es pues potestad del autor empezar de una u otra forma, él sabrá lo que hace. Pues bien, el señor Hornby no supo lo que hacía.
En una novela de trescientas veinte páginas, el narrador no puede llegar a la página noventa (¡la tercera parte!) sin que ocurra nada sustancial, tan solo la señora que quiere divorciarse, que ahora no quiere, que le da pena su esposo, que lo odia, que tal vez lo siga queriendo, que sí, que no, que ahora otra vez sí...
Pensé no hacer la reseña de este libro puesto que no lo terminé. Pero creo justo avisar, a quien quiera leer esta desinteresada señal, de la pérdida de tiempo que supone la lectura de este libro, pudiéndose aprovechar en otra más placentera, divertida o instructiva.
A estas alturas de mi vida de lector, hace tiempo que decidí darle a los libros que leo la oportunidad de un tercio de su extensión. Esta novela no merece ni la cuarta parte de lo que ocupan sus páginas.
¡Horripilante!

27 de octubre de 2009

BARTLEBY Y COMPAÑÍA (Enrique Vila-Matas)


Descubrir nuevos autores, escritores imprescindibles en la historia de la literatura que para mí eran desconocidos aún. Sólo con eso, ha merecido la pena haber leído esta novela.
Ficción y realidad mezcladas dentro de un libro dedicado a la renuncia de la vida, renuncia representada por la negación de la escritura por parte del escritor. La renuncia a lo que más se ama, la filosofía del No, descubrir que la palabra no refleja lo que quiere transmitirse, la motivación de esa renuncia inexplicable, producida, en los casos más elogiables, justo en el momento de mayores posibilidades de éxito, cuando no en pleno auge. Renunciar a un porvenir repleto de halagos y triunfos. Renunciar tan sólo al porvenir. ¿Por qué? De eso trata esta novela.
Robert Walser, Juan Rulfo o Rober Derain. Todos son escritores relacionados de una u otra forma con la No escritura. Su existencia, real o imaginaria, es lo de menos; a través de ellos el autor nos regala literatura, literatura en estado puro. Vila-Matas, partiendo de la renuncia a la vida, a la escritura, nos ofrece un excelente ejercicio de redacción, de disfrute, de placer, de vida.
Salinger, Arthur Cravan, Herman Broch, Robert Musil, Rita Malú, Nathaniel Hawthirne, Thomas Pynchon, Antonio Tabucchi, Herman Mellville, por supuesto, y muchos más. Mezclar lo real con lo imaginario, dar una vuelta de tuerca a la novela de Marcel Schwob, al que también menciona. Las vidas imaginarias se entrelazan con las reales y la historia funciona camuflada como un ensayo o estudio literario.

EL HUECO DE TU CUERPO (Paula Izquierdo)


Este libró se editó en 2001. Un video en el telediario de la 1 de TVE (¡sí, en 1 de TVE!) creí que era suficiente garantía para gastarme el dineral que cuestan los libros en España. Así que lo compré.
Hasta entonces siempre mantuve la creencia firme de que no existía literatura femenina, que la literatura no tiene sexo. Pues bien, este libro me convenció de que la literatura femenina existe. Esto en sí no tiene nada de malo, todo lo contrario, según mi opinión sólo implica que son historias más cercanas al gusto femenino; sólo eso.
Sin divagar más, iré a lo importante de esta reseña: el libro es una novela muy pero que muy normalita, que no debería tener mayor trascendencia, como tantos miles de libros cada año. El hecho de que hubiera sido lanzado de forma tan envidiable (un video en el noticiario televisivo de mayor audiencia de España, anuncios en prensa nacional...) para tantos escritores que esperan una merecida oportunidad, sin ser guapas ni jóvenes, es lo que califica a esta novela de bodrio literario y producto comercial, rentable sin duda, tan abundantes hoy en el panorama de las letras.
Ni el señor Herralde, al que tanto debemos como lectores, nos priva de una dosis de engaño.

9 de septiembre de 2009

LA ISLA (Giani Stuparich)


Stuparich nació en Trieste el año 1891. Murió en Roma en 1961. Perteneció al grupo de los llamados triestinos, grupo de escritores entre los que se encontraba, por ejemplo, Italo Svevo.
No se le puede reprochar a Stuparich falta de realismo y de objetividad al relatar esta historia. Ese es quizá su pecado. El último encuentro entre padre e hijo, previo a la muerte de aquél, es sin duda un campo abonado para todo tipo de posibilidades y lucimiento de un escritor. Sin embargo, Stuparich no se permite transgredir la realidad, el trato verdadero entre padres e hijos, la timidez, el miedo a sincerarse con ese ser querido que es el padre, la necesidad de dar el último abrazo (que no se da), la escasez de cariño, tan solo existente de forma tácita en una sonrisa, en una mirada, en la expresión de los ojos, pero nunca en la palabra y el gesto explícito. Todo ello puede llegar a defraudar al lector, para quien la realidad es, si no aburrida, sí previsible, pues es lo que vive cotidianamente y quiere que ésta se trastoque, con los ingredientes ya existentes y conocidos, dando lugar a combinaciones atractivas y no vividas ni “vivibles” por él mismo. En eso consiste la novela, el arte de contar historias; por ello la pequeña novela de Giani Stuparich queda lejos de convertirse en un relato que deje huella. Una pena.

30 de junio de 2009

JAKOB VON GUNTEN (Robert Walser)


Robert Walser nació en Suiza el año 1878, en la ciudad de Biel. Abandonó la escuela y comenzó a trabajar como oficinista al tiempo que se dedicaba a escribir poesía. En 1905 su hermano lo invita a vivir en Berlín, donde escribe varias novelas, entre ellas Jacob Von Gunten. En 1930 ingresó en la clínica psiquiátrica de Herisau hasta su muerte, ocurrida en diciembre de 1956.
En principio lo que más llama la atención de Robert Walser es su propia vida, resumida en la renuncia a la fama, al reconocimiento de su obra y rematada con una muerte solitaria, de la que sin embargo queda el retrato del escritor tendido en la nieve junto a su paraguas y su sombrero, precedido por un reguero de huellas que guían al final de su existencia.
Jacob Von Gunten es un libro extraño. El protagonista narra sus vivencias, a modo de diario, en el Instituto donde estudia como interno. Procede de una familia burguesa, sobradamente acomodada y a pesar de ello renuncia comenzar su despegue en la vida con esa ventaja, pasando a formar parte de la masa trabajadora y anónima de sirvientes; para eso está en el Instituto Benjamenta, para ser un servidor o un sirviente que no exige contrapartida ni compensación.
Pero por la forma en que está narrada la historia, por la manera de escribir del protagonista Jacob Von Gunten, por su exagerada impostura, el lector se plantea algunas dudas, a saber: ¿se trata de un sociópata o de un señor con un sentido del humor y la ironía muy agudos? ¿Es toda la novela una protesta a modo de metáfora sobre la sociedad moderna, sobre la competitividad y lo que ello conlleva, sobre, ya no la de falta de aprecio (que es algo pasivo) sino sobre el desprecio por los demás y la decisión voluntaria de Jacob Von Gunten de renuncia a participar en el juego? La ironía de la narración hace percibir un masoquismo social e incluso personal, por parte del protagonista, rayanos en la demencia. Pasado el tiempo el propio Walser se comportaría como Jacob Von Gunten y pretendería ser “nadie”, ser ignorado.
El lenguaje, como ya he señalado, es artificioso, retratando así al protagonista, autor del diario.
Dicho esto, quiero resaltar un par de inteligentes metáforas que aparecen al principio de la novela:
“Se encienden las farolas, una deslumbradora luz eléctrica se precipita como un líquido ardiente entre las hojas de los árboles.”
“Los vagones del tranvía eléctrico parecen cajas repletas de muñecos.”
Robert Musil y Franz Kafka fueron grandes admiradores de Robert Walser. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

29 de junio de 2009

LA COMEDIA HUMANA (William Saroyan)


William Saroyan nació en Fresno (California) en el año 1908. Su familia era de origen armenio. De hecho, a su muerte (1981), sus cenizas fueron esparcidas a partes iguales entre California y Armenia.
El sentido de la vida, buscado con insistencia (y encontrado) en los detalles más simples y habituales del hombre. El sentido de la existencia humana. Ese es el fin de la escritura de William Saroyan.
En “La comedia humana”, el autor abarca desde las impresiones de un niño de cinco años al paso del tren de mercancías, hasta el comportamiento adulto de un chico de dieciséis, involuntario mensajero de la muerte. Desde el ingenio de un vendedor de periódicos de nueve años hasta la decadencia irremediable de un viejo telegrafista alcohólico. Todo ello con el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial, que supone un chorreo de muerte sin sentido, percibido de manera directa en el pequeño pueblo donde se desarrolla la historia.
La genial capacidad de transmitir con anécdotas, en apariencia triviales, que destapan con toda exactitud la personalidad de los protagonistas. La aparición de personajes efímeros, pero que dejan una huella permanente a lo largo de toda la narración. El trasfondo de la modesta vida de los años cuarenta del siglo veinte, el inmigrante que siente que está en casa pero que ha dejado lejos su hogar, el paso veloz del tren, las calles de tierra, las casas de madera, el frío del invierno, el calor del verano…
Un auténtico disfrute para el lector, un privilegio para cualquier aficionado a la literatura y una exhibición de maestría en el arte de contar historias.

22 de junio de 2009

INDIGNACIÓN (Philip Roth)


No logro encontrar la sustancia de esta novela. La maestría de Roth manejando la técnica de la novela es de sobra conocida, tal vez sea esto lo que me hace quedar en blanco después de haber cerrado el libro tras leer la última página.
Con la capacidad narrativa del autor, su tono neutro pero atrayente, la solidez con que monta los personajes, la descripción del paisaje histórico… Todo ello de innegable valor literario y narrativo mantiene al lector en los raíles de la historia. Tal vez porque el autor sabe que la historia en sí no tiene gran recorrido, a pesar del trasfondo histórico y de la evidente carga moral de la misma, en el momento justo coloca el recurso adecuado. Tras la exposición inicial, que le lleva un par de docenas de páginas (la novela tiene 165), cuando lleva un tercio del total, introduce un giro radical que irremediablemente engancha al lector. La trama puede ser más propia de un relato largo que de una novela, pero Philip Roth es capaz de mantener el ritmo y la intriga hasta llegar a la última página.
Según mi criterio, no estamos ante una de las novelas definitivas de Roth, pero ningún amante de la literatura puede dejar de admirar la aparente facilidad con que este escritor desarrolla sus historias, siendo capaz de sacar el jugo a la más breve idea.

25 de mayo de 2009

LO QUE PERDIMOS (Catherine O'Flynn)


Catherine O’Flynn es una inglesa de padres irlandeses que nació en Birmingham el año 1970. “Lo que perdimos” es su primera novela; se ha publicado después de haber sido rechazada por un considerable número de editoriales y agentes literarios. Por supuesto, con estos antecedentes, la novela ha sido un extraordinario éxito de crítica y ventas, lo que explica nítidamente la importancia que suele tener el talento en el descarado mercadeo de la publicación y venta de libros.
Ambientada en las agobiantes tripas de un gigantesco centro comercial, la autora no pierde la oportunidad de describir la decadencia en la vida tradicional de los barrios anejos y la limitada vida de sus habitantes.
Los protagonistas son personas que viven entregadas al gigante comercio, sin capacidad para realizar sus deseos y aspiraciones más allá de su propio trabajo, mediocre y anodino, que les absorbe la propia existencia.
Muy interesante resulta la manera en que la narradora introduce los personajes en la historia y va engarzando sus apariciones con momentos decisivos de la trama.
Del intento de la autora por sacar el máximo provecho de un escenario tan rico en posibilidades como un centro comercial, da idea la aparición intermitente de personajes que no tienen que ver con el hilo del argumento pero sí con la vida palpitante del centro comercial, repleto de todo tipo de individuos.
Es de agradecer a lo largo de la narración, los pequeños destellos, casi triviales, que dan vida al paisaje y perfilan a la perfección la personalidad de los personajes.

18 de mayo de 2009

CHESIL BEACH (Ian McEwan)


Ian McEwan, británico nacido en 1948 es, tal vez, el escritor inglés vivo de más prestigio.
Condensada en apenas doscientas páginas, teniendo como protagonistas a dos jóvenes recién casados, McEwan nos cuenta una historia repleta de carencias afectivas, consecuencia de prejuicios y exigencias inconcebibles para cualquier joven del sigìo XXI.
Ambientada a principios de los años sesenta del siglo XX, el autor centra la acción principal en una habitación de hotel, y sirviéndose de continuas analepsis desmenuza mediante la narración de sus vivencias las personalidades de los dos protagonistas. Esas vivencias explican su comportamiento, producto de las frustraciones y de la educación pacata que ha recibido una generación, que ve como la juventud actual vive con plenitud, naturalidad e inconsciencia todo lo que a ellos les fue vetado.
Estupenda novela, que al final deja entrever las consecuencias que en el resto de nuestra vida puede tener un único gesto.
Novela redonda.

13 de mayo de 2009

LO MEJOR QUE LE PUEDE PASAR A UN CRUASÁN (Pablo Tusset)


Pablo Tusset nació en Barcelona en 1965. Con esta novela ganó el premio Tigre Juan del año 2001, convirtiéndose en uno de los grandes éxitos de ventas de la década.
“Lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla… “ Así comienzan las aventuras de Pablo Miralles, una especie, sui generis, de Ignatius Rilley barcelonés pero más abominable porque es más inteligente.
Cuando comenzamos la lectura, nos sorprende el lenguaje desenfadado y refrescante, un auténtico desahogo para el lector entre tanto encorsetamiento endiosado que abunda en determinada literatura de “prestigio”.
El desenfado en la narración no impide una perfecta estructura de la trama, donde los personajes forman el engranaje que hace funcionar la intriga, mantenida hasta el último capítulo.
Narrado en primera persona, se intercalan acontecimientos, en los que van apareciendo e interviniendo los distintos personajes, que nos mantienen alerta sin dejar decaer la atención del lector.
Con frecuencia tenemos que soltar de sopetón, cuando menos, una sonrisa, por los ingeniosos golpes de humor que el autor va soltando a lo largo de la acción.
Me alegro de haber leído este libro. Sin ninguna duda lo recomiendo.

6 de mayo de 2009

LUCY GAYHEART (Willa Cather)


Willa Cather nació en 1876 en Estados Unidos. Falleció en 1947. Lucy Gayheart se publicó en 1932, en plena madurez creativa de la novelista.
Narrada en tercera persona con narrador omnisciente, nos cuenta los avatares de una joven estudiante, que inicia sus estudios de música en su pequeño pueblo natal y se traslada a Chicago para continuarlos en un nivel superior
La estructura de la novela es muy sólida, a pesar de la aparente inocencia de la trama. Resulta sorprendente lo interesante que llega a resultar la historia, ambientada en una sociedad con unos patrones de comportamiento puritanos, muy anglosajones.
La novela comienza con una corrección técnica propia de un manual de escritura creativa. Se describe a la protagonista, su familia y el lugar donde vive. La autora usa un tono cálido y un lenguaje algo intimista y descriptivo. A medida que leemos parece que la narración va a quedar estancada en algo superficial o frívolo, pero llegamos a un punto de inflexión donde la trama sufre un giro brutal y el personaje protagonista se torna en algo sólido y decisivo. Desde este momento el ritmo de la narración parece más rápido y dinámico sin decaer en ningún momento.
La novela remata con una hermosa frase que resume la inquieta vida de la protagonista.

21 de abril de 2009

NIEVE (Orhan Pamuk)


Orahn Pamuk nació en Estambul en 1952. Desde 1974 se dedica en exclusiva a la escritura. Galardonado en numerosas ocasiones con diferentes premios de gran prestigio, en el año 2008 le fue concedido el Nobel de Literatura.
El protagonista de “Nieve” Es Ka, un poeta que se gana la vida ejerciendo como periodista.
El juego de palabras que al parecer existe en el lenguaje turco entre el nombre del poeta y el título de la novela, se pierde en la traducción, pero este contratiempo no influye ni en la trama ni la forma de narrar del autor.
Pamuk nos introduce desde el principio en un ambiente asfixiante, encorsetado, tanto moral como culturalmente. Las vidas tediosas de los habitantes de Kars, ciudad natal del protagonista, se mezclan con el fanatismo islamista y la opresión de la clase política dominante.
Usando el aislamiento de la pequeña ciudad fronteriza, provocado por una fuerte nevada, Pamuk dibuja, tal vez sin ser su intención prioritaria, el despiste de los intelectuales, turcos en particular y musulmanes en general, educados y formados a las puertas de la libertad y la permisividad occidentales; hombres de cultura cuya obra se sostiene sobre pilares construidos con la materia prima extraída de sus culturas, pero cuya solidez intelectual se la deben a la influencia occidental. En el momento que procuran usar sólo los mimbres propios, aparece el sectarismo y un enfoque radical de cualquier aspecto relativo a la expresión y pensamiento humanos. Hablamos de sociedades teocráticas, basadas en la religión musulmana, cuyo grueso principal no ha sabido progresar a lo largo de la Historia y que ha quedado anclada en el orden social y político de la edad media. Las reflexiones ecuánimes y mesuradas del protagonista, sin necesidad de profundizar en exceso, delatan un claro trazo de influencia europea.
La historia, la va hilando Pamuk combinando los recuerdos del protagonista con la aparición de personajes que aportan riqueza a la construcción de una trama con muchos meandros.
En ocasiones sorprende el comportamiento o las actitudes que toman los personajes; y uno se despista un poco, sin saber si achacar tal rareza a la diferencia de enfoque cultural o simplemente a las necesidades que la trama le ha ido imponiendo al autor de la novela.
Me parece excelente la descripción del proceso creativo del poeta Ka a lo largo de su estancia en su ciudad natal. Se percibe que, sin duda alguna, Ka debió de ser un gran poeta.
Pamuk, creando un ambiente asfixiante y un paisaje pobre y austero, en un lugar extraño para un lector occidental, es capaz de mantenernos enganchados a la historia. Eso es ser un buen escritor.

14 de abril de 2009

SABOR A CHOCOLATE (José Carlos Carmona)


José Carlos Carmona es malagueño, nacido el año 1963. Ha participado en la publicación de decenas de libros como coautor o coordinador, además de ser autor en solitario de varios libros de relatos. Tiene tantos frentes abiertos que mencionarlos todos haría de estas líneas un currículum más que una reseña bibliográfica, así que les remito a su blog.
Esta novela obtuvo el XIII Premio Universidad de Sevilla y ha sido un éxito de ventas.
Se trata de una amena narración, sin alardes ni pretensiones excesivas, escrita para hacer pasar un buen rato, con un lenguaje escueto, directo y sin concesiones a la descripción extensa de personajes y paisajes. Aún así, a lo largo del libro se respira el ambiente de las épocas por las que va pasando la historia, y en una hora de lectura hemos recorrido el siglo XX de la mano de un señor que fabrica chocolate por amor.
Sabiendo que José Carlos Carmona es autor de trabajos mucho más elaborados, más completos y complejos, como por ejemplo El arte perdido de la conversación, esta concesión a la literatura comercial es una agradable y recomendable lectura.

TAN FUERTE, TAN CERCA (Jonathan Safran Foer)


J. Safran Foer nace en Washington en 1977. Su primera novela “Todo está iluminado” obtuvo un gran éxito. Esta es su segunda novela.
No soporto las reseñas que destripan sin compasión la historia que comentan. Es más, procuro tocar lo menos posible todo lo relacionado con el desarrollo del argumento, pero me ha gustado tan poco lo visto y leído en este libro que para justificarlo creo necesario señalar algo de la trama.
La narración tiene como trasfondo el terrible atentado del once de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York, que provocó el derrumbe de las Torres Gemelas y el asesinato de más de dos mil personas.
Sin lugar a dudas, un acontecimiento de una envergadura tan vil como el atentado del once de septiembre, marca mucho, tanto más cuanto más cerca se sufra.
El protagonista de la historia es un niño de unos diez años en busca de la cerradura que abre una llave encontrada entre las cosas pertenecientes a su padre, asesinado en el atentado en cuestión.
El hecho de que el protagonista sea un niño ya pone sobre aviso, sobre todo desde el mismo instante en que el lector se cerciora de que los diálogos que mantiene expresan una precocidad estimable, como no podía ser de otra manera si el autor quería continuar con la historia.
El niño sabihondo toca la moral pero, además, el autor se dedica a realizar una serie de alardes y alharacas superfluas y poco imaginativas, a mi entender, más propios de una agenda escolar de adolescente que de un autor de prestigio internacional.
Entre interrupciones continuas del ritmo, que en ningún momento logra transmitir el estímulo necesario, la fácil trampa de la llave para retener al lector el mayor número de páginas posible, la aparición de personajes prometedores que después tan sólo son un bluf, párrafos y párrafos de tinte surrealista, dibujos y fotos salteados por todo el libro… Hubo momentos, durante la lectura de este libro, en los que me sentí como un turista europeo en un país pobre, que hace el imbécil comprando un recuerdo y pagando más de lo que vale. El turista hace el imbécil no porque le estafen sino porque sabe que le están estafando y aún así lo acepta.
Un escritor de verdad desparrama su imaginación contando historias con palabras, sólo con palabras.

8 de abril de 2009

VIDA Y DESTINO (Vasili Grossman)


Nos referimos a una novela epopéyica. Extraordinaria historia coral, con personajes que entran y salen de un escenario y un paisaje escalofriantes. Personajes que tan solo con sobrevivir en aquellas circunstancias, dan buena medida de su heroísmo.
La batalla de Estalingrado en particular, y la Segunda Guerra Mundial en general, dan pie a la narración de las vidas de personas atrapadas en el infierno: de un lado el ejército alemán y los nazis y de otro lado Stalin y el comunismo.
La extensión de la novela y la gran cantidad de personajes con nombres rusos, provocan la necesidad de un esfuerzo extra de concentración, pero en ningún momento se pierde intensidad ni emoción.
La defensa de una casa en ruinas en mitad de un Estalingrado completamente arrasado; el mantenimiento de una central eléctrica arruinada por los bombardeos; un parto en el subsuelo de un refugio antiaéreo en medio de gente herida y moribunda; la carrera política de un fanático catapultado y defenestrado por la misma circunstancia: la guerra; la renuncia a los principios más básicos para no perder la posición y el estatus adquiridos; el soldado y su madre, y la muerte pululando entre ellos… Todo, absolutamente todo bajo el gran ojo ideológico del comunismo, que todo lo ve y todo lo controla, que hace asfixiante la existencia, añadiendo de fondo la furia de los bombardeos y la escasez de la guerra.
Ni que decir tiene que Grossman fue uno de los millares de artistas y pensadores que sufrió la persecución implacable del régimen comunista, que no satisfecho con hacerles callar, intentó borrar todo rastro de sus obras. Milagrosamente, según se indica en la solapa del propio libro, podemos disfrutar de la lectura de una obra de esta envergadura narrativa.
Vida y destino es otro épico relato del heroísmo del pueblo ruso.

31 de marzo de 2009

SIETE MENTIRAS (James Lasdun)


James Lasdun nace en Londres, en 1958. En la actualidad vive en Nueva York, donde trabaja como profesor de escritura creativa en la Universidad de Princeton.
El comienzo de la novela cumple con la más rigurosa ortodoxia que, con casi toda seguridad, el autor imparte en sus clases de creación literaria. Se trata de un comienzo que despierta de inmediato la curiosidad del lector y lo retiene ante el libro, pendiente del devenir de la historia.
Narrado en primera persona, en ocasiones nos encontramos con desarrollos narrativos algo barrocos (dicho sea como elogio) muy bien plasmados por el excelente trabajo de traducción de Ramón de España.
Lasdun profundiza en los sentimientos de sus personajes, más bien en el comportamiento que exhiben, describiendo así, con claridad, la psicología que rige en la actuación de cada uno de ellos. Es capaz de explayarse varias páginas en una anécdota trivial para intentar plasmar, sin resquicios, la personalidad del personaje en cuestión. Transmite así solidez y seguridad en la narración. Es decir, que el autor es capaz de relatar sólo lo que quiere contarnos, sin que la historia se le vaya de las manos ni una sola línea.
Ambientada, en su mayor parte, en la Alemania del Este durante los últimos coletazos de la dictadura, hay que destacar la apabullante descripción que el protagonista hace de la vida cotidiana en los países del bloque comunista. Sin olvidar la crítica agria a la moralidad de compra-venta de los países occidentales.
En el tramo final, Lasdun redondea una sofisticada y sorprendente trama que nos ha colado sigilosamente a lo largo de la novela.

24 de marzo de 2009

FIRMIN (Sam Savage)


Sam Savage publicó esta novela en una pequeña editorial y ha tenido gran éxito en todo el mundo.
Hermosa historia contada en primera persona, lo que acentúa la melancolía y tristeza que se respiran en la narración.
La cultura como cobijo del solitario, del marginado por ser distinto sin tener en cuenta las cualidades personales e intelectuales.
Historia de un personaje excepcionalmente dotado por la naturaleza para aquello que no es función de su especie. Historia de un perdedor, defraudado por todos, incluso por la amistad, producto de su imaginación, y que logra una efímera felicidad proporcionada por un escritor fracasado, que sólo consigue reafirmar su condición de perdedor.
El amor a los libros impregna toda la novela, que consigue un ambiente que alterna la tristeza de la soledad no deseada con el disfrute pleno de la lectura en la soledad deseada.
Resulta muy interesante observar la inteligencia con que Savage utiliza los pasajes de las distintas novelas y libros que lee el protagonista.
El final de la narración es muy hermoso. No sé a que libro pertenece el párrafo que lee Firmin. Lo averiguaré. No obstante si algún navegante pasara por aquí y supiera la respuesta, agradecería su colaboración.
Notable y hermosa novela.

9 de marzo de 2009

EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA (Stephen Vizinczey)


Vizinczey nació en Hungría en 1933. Tomó parte en la Revolución de su país contra la URSS en 1956 y tuvo que exiliarse para huir de la persecución comunista. Vivió breve tiempo en Italia, desde donde marchó a Canadá y posteriormente a EE.UU. En la actualidad vive en Londres.
Publicó esta novela de manera autofinanciada en 1965. Se ha convertido en un éxito mundial que ha vendido más de tres millones de ejemplares.
La narración se desarrolla en primera persona, con un lenguaje fluido, ameno y muy cuidado. Los diez o doce capítulos del libro contienen historias independientes aunque embastadas con el paso del tiempo y el crecimiento del protagonista.
El relato está tan bien contado, con detalles tan cuidados e íntimos que el lector adquiere la convicción de que el contenido de la novela es autobiográfico en su integridad.
Excelente retrato de los personajes, que van asomando a la historia cargados de matices que los hace humanos, frágiles y veraces. El personaje principal resulta plenamente creíble, cosa difícil de lograr tratándose de un adolescente desbordado por sus inseguridades y miedos.
Finaliza la novela con una exposición, algo extensa, de la idea que el autor tiene del carácter del pueblo húngaro, provocado por el devenir de una historia de subyugación por parte de las potencias vecinas. Exposición ensayística que puede considerarse fuera de lugar pero perdonable, si tenemos en cuenta la fecha de publicación del libro y la situación personal y nacional provocadas por la opresión de una ideología genocida.
Excelente lectura.

3 de marzo de 2009

QUIEN PARPADEA TEME A LA MUERTE. (Knud Romer)


Romer estudió literatura comparada en Copenhague. (Por cierto, ¿dónde están en España ese tipo de titulaciones tan corrientes en otros países?). Ha trabajado en publicidad y en el cine como guionista y actor. Además ha escrito varios ensayos sobre el comportamiento colectivo.
Ambientada en un pueblo danés, la novela nos introduce en un aspecto poco conocido de las relaciones entre países centroeuropeos: la marginación sufrida por los alemanes tras la Segunda Guerra Mundial.
La narración enlaza las historias referentes a los miembros de una familia danesa con ascendencia alemana por parte de la madre, manteniendo como catalizador, que hace homogéneo todo el relato, al niño que narra en primera persona y en pasado. La novela abarca un período extenso: desde la Segunda Guerra Mundial hasta los primeros setenta.
Durante la lectura se obtiene una curiosa sensación: a pesar de intuir que el niño protagonista narra desde la adultez, se percibe un tono infantil e inocente.
Sin abandonar la melancolía y la tristeza vividas por el pequeño Knud (el narrador), se pueden saborear pasajes muy ingeniosos y simpáticos.
Destacaré dos:
Por un lado el cumpleaños del pequeño Knud. Mezcla de tristeza, vergüenza y ternura, todo ello dejando entrever una pizca de resentimiento, sólo una pizca, que es la cantidad que cabe en el recuerdo de un niño.
Por otro lado, la llegada de su abuela por Navidad. Las lecturas a la comodidad de la chimenea, la peculiar vivencia de la Misa del Gallo, el desprecio ostensible de los vecinos… Y sobre todo ello siempre se respira la ilusión, los miedos y las cándidas esperanzas propias de la infancia.
La novela termina con una evidente declaración del odio y desprecio que siente el narrador por aquellos que hicieron de su infancia y adolescencia una vida llena de miedos, inseguridades y humillaciones. El asco y el odio, repito, que siente por todos ellos encuentra su clímax narrativo en el natural, y no por ello menos depravante, deterioro de sus padres; sobre todo de su madre, abanderado baluarte del origen germano de la familia en un ambiente social cruelmente adverso.
Como ya se ha señalado, la novela tiene un hilo conductor: el pequeño Knud. Pero podríamos tomar las historias familiares de forma individual y tendrían consistencia por sí solas.

ELEGÍA. (Philip Roth)


El dominio que Philip Roth demuestra a la hora de escribir una novela resulta, cuando menos, casi insultante para todo aquel aficionado que entre a formar parte del círculo de sus seguidores. Insultante porque la mayoría de nosotros somos conscientes, cuando leemos una novela de este autor, de que jamás lograremos alcanzar un nivel ni siquiera lejanamente parecido.
Todo lo dicho con anterioridad, valga para definir el sentimiento que embarga al lector, con ínfulas de futuro escritor, cuando cierra la novela tras leer la última palabra.

Narrada en tercera persona, con narrador omnisciente, comienza con el entierro del protagonista, convirtiendo, por tanto, toda la novela en una gigantesca analepsis.
Llega a ser sobrecogedor cómo sin alardes, con una técnica silenciosa, sólo contando la vida cotidiana de un señor de setenta y tantos años, nos introduce el autor en la cercanía inevitable de la muerte, tan natural como la propia vida, que convierte en algo lógico la ignorancia del fin aún caminando constantemente a su lado.
La claridad de ideas a la hora de estructurar la novela imagino que sólo puede ser producto de un trabajo meticuloso y machacón, pues se aprecia una perfección insuperable, según mi modesto parecer.
Como siempre pasa con los personajes de Philip Roth, éstos son sólidos, sin la menor fisura, con personalidades reales, con diálogos y sentimientos creíbles.
El lenguaje y estilo, atendiendo a la correcta traducción de Ramón Buenaventura (de quien me fío plenamente) es correcto y conciso, eficaz y sin giros espectaculares, sin abusar de metáforas ni excederse en las descripciones. Todo ello convierte a esta novela en una narración elegantemente anglosajona.

Por último señalar que el título original es "Everyman". Espero que en literatura no se imponga la nefasta norma de los distribuidores españoles de cine, consistente en traducir los títulos como Dios les da a entender, intentando realizar el milagro (vacuo) de convertirlos en comerciales.
Lectura absolutamente recomendable. Es Philip Roth.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...